Xi Jinping y Vladimir Putin, juntos contra EE.UU.

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Esta semana, China y Rusia inician maniobras militares conjuntas en el Mar de China Oriental. Quien pensara que el vínculo entre los gobernantes se había resquebrajado se equivoca, opina Alexander Görlach.

Si China y Rusia realizan maniobras conjuntas en torno a las costas de Taiwán y Japón, todas las sirenas de alarma de las democracias de Asia Oriental empiezan a sonar. Moscú y Pekín se han acercado aún más desde la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, y los gobernantes Vladimir Putin y Xi Jinping consideran la cooperación entre sus países como la más estrecha de todas las asociaciones posibles.

Esto no puede ocultarse por el hecho de que Xi aseguró al canciller alemán, durante su visita a Pekín, que China está en contra del uso de armas nucleares en Ucrania. Este mínimo consenso entre las naciones civilizadas no implica en modo alguno un distanciamiento de Moscú, lo que ahora vuelve a demostrar la maniobra conjunta.

Corea del Norte es el puente

Aunque la República Popular China nunca ha admitido oficialmente su apoyo militar a Rusia, es posible que la tecnología armamentística haya llegado al frente de la Ucrania ocupada a través de Corea del Norte. Putin y Xi son defensores del régimen norcoreano de Kim Jong Un (al igual que están estrechamente alineados con el régimen de Teherán).

En el año que ahora termina, Pyongyang ha realizado 88 pruebas de misiles, según el diario New York Times, varios de los cuales cayeron en el mar perteneciente a Japón o Corea del Sur, lo que ha puesto en alerta a los ejércitos de ambos países (y a las tropas estadounidenses destacadas en ambos países como aliados). También existe consenso en la opinión de que Corea del Norte es ahora capaz de fabricar misiles que pueden llevar cabezas nucleares.

China se centra en Taiwán

Por su parte, Pekín disparó misiles que cayeron frente a la costa de Taiwán en su bloqueo naval en agosto. Fue la represalia de Xi por la visita de la política estadounidense Nancy Pelosi a la isla. Pekín afirma que Taiwán pertenece a la República Popular. En realidad, sin embargo, el Partido Comunista nunca ha gobernado esta isla, que ahora es una próspera democracia. Moscú y Pekín están empeñados en una escalada en el Pacífico Occidental, y su maniobra de ahora no pretende en absoluto suavizar las aguas agitadas en los últimos meses.

La ambición de Pekín es transformar brutalmente aguas internacionales en nacionales. Para ello, las milicias chinas ya han ocupado islas pertenecientes a Filipinas. Además, la República Popular ha creado islas artificiales y las ha militarizado. El objetivo final es expulsar del Pacífico a Estados Unidos, socio de Filipinas, Taiwán, Japón y Corea del Sur, para dominar de manera militar y económicamente a los países de la región como nueva potencia hegemónica. Que Pekín piensa en ambas cosas a la vez ha quedado meridianamente claro en el pasado: desde 2010, según un informe de la revista Foreign Affairs, China ha intentado en 123 casos imponer políticamente su ideología a través de la presión económica.

No hay igualdad

Rusia se une aquí a China, porque el enemigo común de los dos gobernantes, Putin y Xi, es Estados Unidos. Sin embargo, es China y no Moscú quien mueve los hilos en este asunto. En octubre, Vladimir Putin tuvo que presentarse ante el «líder supremo» chino al margen de la reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai y responder a «preguntas e inquietudes» sobre la guerra de Ucrania.

El Kremlin puede verse a sí mismo como un socio igualitario junto a Pekín. En realidad, sin embargo, la República Popular China es un actor mucho más poderoso que la Rusia de Putin. El número de intentos exitosos de intimidación económica demuestra por sí solo que China está más profundamente integrada en la economía mundial y que ningún país del mundo puede ignorarla como lugar de producción y mercado de ventas.

Lo que Rusia aporta

La maniobra que se está realizando entre Rusia y China se inscribe en el contexto de la modernización del ejército chino, que debe concluir en 2027, año del centenario de la fundación del llamado «Ejército Popular de Liberación». En esto, el ejército ruso está entrenando a su socio chino en materias como la toma de tierras, guerra urbana y guerra de guerrillas.

Xi Jinping ha anunciado que también podría atacar y ocupar Taiwán. Para ello, necesitaría precisamente estas capacidades. Sin embargo, el ejército ruso carecía precisamente de estas capacidades, gracias a Dios, en su campaña bélica en Ucrania. Es probablemente por esa razón que Putin fue citado al despacho de Xi, y no porque Xi esté preocupado por la paz mundial.

Xi Jinping ha anunciado que también podría querer atacar y ocupar Taiwán. Para ello, necesitaría precisamente estas capacidades. Sin embargo, el ejército ruso carecía precisamente de estas capacidades, gracias a Dios, en su campaña bélica en Ucrania. Es probablemente en este contexto en el que Putin fue citado por Xi, y no porque Xi esté preocupado por la paz mundial.

Desgastar al mundo libre

En cualquier caso, el mundo no tiene nada bueno que esperar de la profundización de la cooperación entre China y Rusia en la ya tensa atmósfera del Pacífico Occidental. Está previsto que la maniobra dure toda la Navidad y finalice el 27 de diciembre. Putin tampoco quiere dejar que descansen las armas en Ucrania en Navidad. El objetivo de Xi y Putin es desgastar al mundo libre. Por tanto, para la libertad y la democracia, este año ni siquiera habrá alto el fuego en Navidad.

Alexander Görlach es miembro principal del Consejo Carnegie para la Ética en los Asuntos Internacionales e investigador asociado del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford. Tras pasar un tiempo en Taiwán y Hong Kong, esa región del mundo y el ascenso de China se convirtieron en su tema principal. Ha ocupado diversos cargos en la Universidad de Harvard y en la Universidad de Cambridge.

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