Con su arribo a Yokosuka, Japón, el pasado 22 de noviembre, el portaaviones USS George Washington (CVN 73) ha asumido las funciones de portaaviones de despliegue avanzado de la Armada de los Estados Unidos en la región del Pacífico, relevando al USS Ronald Reagan (CVN 76). La llegada al puerto nipón pone fin a una travesía de varios meses, iniciada en abril con su partida desde la Base Naval Norfolk. Durante este periodo, el buque participó en ejercicios con diversas fuerzas navales de Sudamérica en el área de operaciones del Comando Sur y, más recientemente, previo a su arribo, con la Armada de la República de Corea y la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón.
“Un portaaviones estadounidense representa la capacidad marítima más avanzada que tenemos, y es la inversión más avanzada que podemos hacer en la seguridad de Japón y del Pacífico Occidental“, expresó el vicealmirante Fred Kacher, comandante de la 7.ª Flota de EE. UU., durante la ceremonia de arribo del buque. “El George Washington regresa con tecnología modernizada y de vanguardia, lo que refleja nuestra inversión en la disuasión y la seguridad en esta región“, subrayó.
El regreso del USS George Washington (CVN 73) a Japón marca la segunda ocasión en que este buque insignia actuará durante los próximos años como portaaviones de despliegue avanzado. Su primera asignación fue un hito para la Armada de los Estados Unidos, ya que representó la primera vez que un portaaviones de propulsión nuclear operaba bajo esta modalidad. Sin embargo, mucho ha cambiado desde el periodo 2008-2015, con el aumento de las tensiones entre la República Popular China y Taiwán, así como un incremento en las operaciones de las Fuerzas Armadas Rusas en la región del Indo-Pacífico.
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