Luego de haber sido distinguido el 19 de junio con la Orden de Mayo al Mérito en el grado de Gran Cruz, el embajador de la República de Corea en la Argentina, Lee Yong-soo, recibió una emotiva despedida con motivo de la finalización de su misión diplomática, dejando un legado de cooperación, inversiones y un notable fortalecimiento de los vínculos entre ambos países.
La condecoración, entregada por el canciller Pablo Quirno en el Palacio San Martín, reconoció una gestión que se destacó por profundizar la relación bilateral en los ámbitos político, económico, comercial, cultural, científico y académico. Durante su misión impulsó el acercamiento entre empresas coreanas y la Argentina, promoviendo inversiones en sectores estratégicos como el litio, la energía, el hidrógeno, la minería, la industria automotriz y la tecnología, además de trabajar para ampliar el comercio bilateral.
Uno de los hitos de su gestión fue el acompañamiento a las celebraciones por los 60 años de la inmigración coreana en la Argentina y el fortalecimiento del vínculo con la comunidad coreana, destacando permanentemente su aporte al desarrollo económico, social y cultural del país.
Desde su llegada en 2023, Lee Yong-soo desarrolló una intensa agenda federal, recorriendo provincias como Santiago del Estero, Corrientes, Chaco, Misiones, Jujuy, Salta y Catamarca, entre otras, para conocer el potencial productivo argentino y promover nuevas oportunidades de cooperación e inversión. En cada visita destacó el enorme potencial del país en materia de recursos naturales, agroindustria, energías limpias e innovación tecnológica.
Su gestión también dejó una fuerte impronta en el ámbito educativo y cultural. Promovió el intercambio entre universidades argentinas y coreanas, apoyó actividades académicas sobre Corea y fomentó la difusión de la cultura coreana mediante festivales, seminarios, encuentros gastronómicos y programas de cooperación, fortaleciendo los lazos entre ambas sociedades.
Durante el encuentro de despedida, quienes compartieron años de trabajo con el embajador resaltaron su perfil de estudioso, intelectual y trabajador incansable, además de su calidad humana y su permanente disposición para construir puentes de amistad entre la Argentina y Corea del Sur.
La reunión incluyó un almuerzo en un restaurante distinguido con dos menciones de la Guía Michelin, donde se compartieron la tradicional carne y pescados argentinos, sabores que el embajador confesó que extrañará al regresar a su país. Como muestra de afecto, hizo entrega de un presente muy especial: un juego de cubiertos tradicionales inspirados en la Casa Real de Corea, símbolo de la rica tradición cultural de su nación.
También fue destacado el acompañamiento de su esposa, Kim Sena, quien durante su estadía en la Argentina participó activamente en actividades culturales y de intercambio, colaborando además con una receta tradicional coreana publicada en la revista Sabores del Mundo, acercando la gastronomía de su país al público argentino.
Otro de los momentos emotivos fue el reconocimiento a Luisa, histórica secretaria de la Embajada de la República de Corea en Buenos Aires, quien lleva más de tres décadas de servicio acompañando a sucesivos embajadores y siendo un pilar fundamental de la representación diplomática.
La despedida estuvo marcada por el afecto, los recuerdos y el reconocimiento a una gestión que consolidó la relación estratégica entre la Argentina y la República de Corea. Más que un adiós, los presentes coincidieron en que se trató de un «hasta pronto» para un diplomático que deja una profunda huella en las relaciones bilaterales y en todos aquellos que tuvieron el privilegio de trabajar junto a él.
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