El escenario del mundo post-covid

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El escenario del mundo post-covid

El índice de precios de los alimentos de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación) aumentó 10% anual en enero de este año, el mayor nivel desde julio de 2014, arrastrado por el incremento del precio de los granos, consecuencia, a su vez, de las extraordinarias compras de maíz realizadas por China en los últimos 3 meses.
Las importaciones de maíz de la República Popular aumentaron en enero por 8° mes consecutivo, el mayor crecimiento en una década, lo que significa que de las 7 millones de toneladas adquiridas en el ciclo 2019/ 2020 se pasaría a 22 millones de toneladas en el periodo 2020/ 2021. Es la 1ra. vez desde que se llevan registros que las compras de maíz en el exterior se triplican en 12 meses.
Esta novedad histórica ha provocado una crisis logística de envergadura en todos los puertos granarios de la República Popular encabezados por Dalian, la puerta de entrada de los commodities agrícolas al mercado chino.
Esto se debe fundamentalmente a una insuficiencia de contenedores, lo que ha acarreado una duplicación del precio de la carga en el transporte marítimo, sumado a una espera de 3 a 4 meses en la ejecución de las órdenes de compras.
Inciden dos factores estructurales en este aumento excepcional del precio de los commodities en el momento actual, de todos ellos sin excepción, desde los granos al cobre, incluyendo al petróleo y el gas.
Este fenómeno extraordinario es el resultado de la reaparición en gran escala de la demanda china en el mercado mundial y la causa fundamental de esta situación es que la economía de la República Popular, tras haberse recuperado plenamente de la pandemia del coronavirus y del hundimiento experimentado de -6.8% anual en el 1er. Trimestre de 2020, ahora, tras haber crecido +6.5% anual en el 4to. Trimestre del año pasado, es el único de los grandes sistemas productivos del mundo que ha tenido un saldo positivo de alza del producto de +2.3% anual en 2020.
Hay que agregar a este impulso esencial proveniente de China la inyección extraordinaria de liquidez realizada en forma combinada por la Reserva Federal de EE.UU y el Banco Central Europeo (BCE), que ascendió a más de U$S 13 billones el año pasado (EE:UU, U$S 8 billones +UE, U$S 5 billones); y esa inmensa masa de capitales que se ofrecen con tasas de interés cero (0%), o directamente negativas, se ha volcado en plenitud a la economía real. De ahí en forma inmediata al aumento del precio de los commodities en el mercado mundial.

Este conjunto de factores indican con nitidez que se ha desatado un nuevo “Superciclo de los Commodities” en la economía global, que sería el 2do. de la historia del capitalismo en el siglo XXI (el 1ro. ocurrió entre 2001 y 2008, cuando el precio de todas las materias primas aumento sistemáticamente sin excepción).
Este nuevo “Superciclo de los Commodities” habría comenzado en los últimos 3 meses del 2020, cuando el Índice Blomberg trepo 10% en ese periodo, y ahora se apresta a desplegar todo su enorme potencial en 2021, cuyo impacto sería mayor que el experimentado entre 2001 y 2008.
El precio del cobre –el principal metal industrial- ha aumentado en diciembre a su mayor nivel en 7 años, y ha alcanzado en el mercado de Londres a U$S 7.719 la tonelada. Hay que advertir que el precio de este mineral fue de U$S 4.600 la tonelada en marzo de 2020.
Esta notable performance fue la respuesta directa a los indicadores récord mostrados por la producción industrial china que aumentó +7.1% anual en el 3er. trimestre del año.
Por eso el precio del metal se elevó 25% el año pasado, y se apresta a incrementarse un nivel similar en 2021.
Todo esto ha ocurrido en la República Popular con un récord de importaciones de cobre refinados en su propio territorio, que llevaría el precio de la tonelada por encima de U$S 10.000, lo que podría ocurrir en el 2do. Semestre del año y constituiría un récord histórico absoluto que beneficiaría ante todo a los 2 principales productores del mundo que son Chile y Perú.
Los países más favorecidos por este “Superciclo de los Commodities” reúnen 2 condiciones: son grandes productores de materias primas, sobre todo granarías / alimentos, y tienen un acceso preferencial al mercado chino, debido a su característica de activo estratégico para los intereses de largo plazo de la República Popular. Es fácil identificarlos: uno se llama Brasil y el otro la Argentina.
El boom económico de EE.UU se revela como proceso de “destrucción creadora”
En medio de la pandemia, EE.UU experimenta un extraordinario proceso de “destrucción creadora” (vuelco del capital y la fuerza de trabajo hacia actividades de mayor productividad), con una fenomenal creación de nuevas empresas (ante todo start ups de alta tecnología). El número de start ups hightech es 18.5% superior en 2020 a igual periodo de 2019 y más de 90% de esos emprendimientos de alta tecnología son unidades altamente digitalizadas, con un capital prácticamente constituido en su totalidad por activos “intangibles” (marcas, patentes, “capital humano”).
El resultado ha sido que la inversión en “intangibles” trepó 11% anual en el 1er semestre de 2020 y aumentó a un ritmo mucho más acelerado al concluir el año. Por eso, más de 70% de la inversión norteamericana en 2020 se realizaría en activos “intangibles”.
La 2da dimensión de esta revolución productiva es que son más de 150 millones los trabajadores estadounidenses que se desempeñan en sus hogares a través del teletrabajo, con un alza de la productividad de +15% anual. Este proceso de vuelco al teletrabajo puede considerarse históricamente irreversible así se revelará en la etapa post-pandemia.
Esta novedad histórica tiene un impacto deflacionario en la economía norteamericana, con una “tasa natural de interés” que se ha reducido todavía más y que es ahora solo +0.2%/+0.3% por año. La “tasa natural de interés” es la que permite el pleno despliegue de la totalidad del potencial del capital y el trabajo, sin desatar proceso inflacionario alguno.
Esto implica la posibilidad de aumentar en forma más que proporcional la inyección de liquidez que puede realizar la Reserva Federal en la 1era economía del mundo.
Esta extraordinaria “destrucción creadora” realizada en EE.UU en 2020 adelanta en 4/6 años la emergencia de la 4ta revolución industrial (digitalización completa de la manufactura y los servicios). EE.UU establece una vez más un nuevo marco de lo posible en la historia del sistema global. “EE.UU es el más grande laboratorio de “destrucción creadora” que el mundo ha conocido”, dice Alan Greenspan.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (“Congressional Budget Office/CBO) señaló en febrero que la economía de EE.UU retornará a los niveles pre-pandemia (2019) a mediados de 2021 y que el crecimiento real en los próximos 5 años (2021/2026) alcanzaría un promedio de +2.6% anual, por encima de la tasa de expansión potencial de largo plazo de +1.9% por año.
El resultado sería una expansión de +4.6% anual en 2021, tras haberse contraído -3.5% el año pasado. Todo esto ocurriría, en términos reales, con una inflación nominal de +1.7% anual en estos 12 meses y un nivel de desocupación de 5.7%, que implica una reducción de casi 3 puntos respecto a 2020 (8.1%).
Hay que agregar que el consumo representa 70% del incremento del producto norteamericano (+2.4%) y que la inversión de capital, tras haber sido neutra o negativa en 2020, se recuperaría +0.9% este año, sin que esto requiera un gasto público adicional, que solo se expandiría +0.2%. Este gasto público es el resultado del paquete de ayuda financiera de U$S 900.000 millones aprobado por el Congreso en diciembre del año pasado.
La recuperación de la economía estadounidense es verdaderamente excepcional, porque tras haberse hundido -4.8% anual en el 2do trimestre de 2020 – la mayor caída desde el 1er trimestre de 2009, cuando se contrajo -4.4% anual en medio de la crisis financiera internacional desatada por el colapso de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008 -, se elevaría este año entre 4% y 5%, a pesar de que se mantiene el cierre forzoso de los servicios por la pandemia del coronavirus en 3 de los estados más poblados de la Unión, como son California, Nueva York e Illinois.
En el 3er trimestre del año pasado, la mayor economía del mundo (U$S 21.6 billones / 25% del PBI global) experimentó un alza fenomenal de 36% anual, según la Reserva Federal de Atlanta, que fue la tasa de expansión más elevada de la historia norteamericana desde la 2da Guerra Mundial e implicó un alza de +7.5% en el trimestre.
El hecho es que la economía de EE.UU recuperaría los niveles pre-pandemia a partir de julio de este año y lo haría con similares pautas de productividad, innovación, y capacidad de creación de puestos de trabajo a las que tuvo en el 4to trimestre de 2019, cuando la tasa de expansión ascendía a +3.5% anual, con una diferencia de más de 1 punto y ½ respecto al nivel de expansión potencial de largo plazo, lo que ocurrió por 9 trimestres consecutivos.
En ese momento, el alza de la productividad superaba 3% anual, y había aumentado 2 puntos o más respecto a los niveles de 2016/2017, en que solo alcanzaba a +1.2% en el año, como consecuencia de una tasa de inversión de solo 12% del PBI en 2015, que solo cubría los gastos de reposición.
La diferencia fundamental que existió entre 2015 y el 4to trimestre de 2019 fue que EE.UU recibió en ese periodo más de U$S 12 billones de inversiones del mundo entero, provenientes ante todo de las propias compañías transnacionales norteamericanas que repatriaron más de U$S 1.6 billones de sus ganancias del exterior, que ascendían a U$S 4 billones / U$S 5 billones.
Esta inmensa masa de capitales volvió a EE.UU tras la drástica disminución de impuestos resuelta por Donald Trump, que redujo el tributo a las empresas de 31% a 21% en 2017, el mayor recorte impositivo de la historia norteamericana desde Ronald Reagan (1980/1988).
Hay que esperar ahora una aceleración vertiginosa del crecimiento económico en el 2do semestre del año, impulsada por el cambio tecnológico y de productividad que implica el adelantamiento de la 4ta revolución industrial.
China, la 2da economía del mundo (U$S 15.6 billones / 17% del PBI global), crecería 9% anual o más este año, tras haber superado los niveles pre-pandemia en el 4to trimestre de 2020 (+6.5% vs 6% anual); y como la República Popular es la principal potencia comercial del mundo, status que ha ratificado a través de un crecimiento récord de sus exportaciones de 2 dígitos en el último trimestre de 2020(+18.6% anual en diciembre del año pasado) ha expandido en 2 puntos o más su participación en la economía mundial (pasó de 15% a 17% del total en 2 años).
EE.UU y China, las 2 mayores economías del mundo, arrastran en conjunto más de 50% del alza de la economía global en 2021 (+35% China / +15% EE.UU).
De ahí que esta etapa pos-pandemia sea un momento de auge excepcional de la economía mundial, que alcanzaría una tasa de expansión de 9% anual o más en los últimos 3 meses del año.
EE.UU y China deciden el destino de la economía global en la etapa pos-pandemia y en general disponen de la suerte del planeta.

Por Dr. Jorge Castro

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