Según el corresponsal de la Agencia de Noticias de Vietnam en Bangkok, el gobierno tailandés ha instruido a los ministerios y agencias para que desarrollen y presenten urgentemente proyectos utilizando fondos del Decreto de Préstamo de Emergencia por valor de 400 mil millones de baht (aproximadamente 10.9 mil millones de dólares) para promover la transición energética nacional, con el objetivo de reducir la dependencia de los combustibles fósiles y desarrollar una economía baja en carbono.
Ratchada Thanadirek, portavoz de la Oficina del Primer Ministro de Tailandia, dijo que la directiva se emitió tras una decisión del comité que revisa el uso de los fondos de préstamo en virtud del decreto de emergencia para abordar el impacto de la crisis energética y promover la transición energética nacional en 2026.
Anteriormente, el 26 de junio, este comité aprobó un marco de criterios para la revisión de programas y proyectos del segundo grupo.
En consecuencia, los proyectos propuestos deben estar en consonancia con los objetivos de reducir el uso de combustibles fósiles, mejorar la eficiencia energética, promover el desarrollo de energías limpias y transformar gradualmente la estructura energética del país.
El primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, hizo hincapié en que este préstamo no solo está destinado a responder a las fluctuaciones a corto plazo de los precios de la energía, sino que también es una herramienta importante para reestructurar el sistema energético nacional, aumentar la proporción de energías renovables, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y mitigar los riesgos derivados de la volatilidad de los precios mundiales de la energía a largo plazo.
Según el gobierno tailandés, el segundo grupo de proyectos se centrará en tres áreas principales: mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; promover la transición de los vehículos con motor de combustión interna a vehículos eléctricos o de energía limpia, invirtiendo al mismo tiempo en infraestructura de apoyo como estaciones de carga y estaciones de intercambio de baterías; y desarrollar las habilidades de los ciudadanos, la fuerza laboral y las empresas para cumplir con los requisitos de una economía de energía limpia.
Los proyectos deben ser viables, de implementación inmediata y ofrecer resultados medibles, como reducciones en el consumo de combustible o electricidad, un mayor uso de energías renovables, reducciones de gases de efecto invernadero y el potencial de generar ingresos a partir de créditos de carbono.
En el sector de las energías renovables, el gobierno tailandés prioriza los proyectos de generación de electricidad para autoconsumo o uso comunitario mediante redes inteligentes o microrredes, incorporando tecnología para mejorar la gestión y la eficiencia energética. En el caso de los vehículos eléctricos, los proyectos deben estar vinculados al desarrollo de infraestructuras y sistemas integrados de gestión energética.
El gobierno tailandés declaró que la evaluación del proyecto se basaría en criterios como la necesidad, la viabilidad, la eficiencia de la inversión, la transparencia y el potencial para ofrecer resultados concretos.
Un subcomité especializado revisará la idoneidad de cada proyecto y la escala de capital propuesta para garantizar que los fondos del préstamo se utilicen para el propósito previsto, sean verificables y controlables, y generen beneficios a largo plazo para la economía.
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