“Las elecciones en Japón ahora están muy en discusión en los diarios, sobre cuáles son las perspectivas de este país, que es la cuarta economía más grande del mundo. Tiene una relevancia desde ese lugar”, introduce Alejandro Palombo, Licenciado en Ciencias Políticas.
El columnista de Los Mundos Posibles, amplía que “el primer ministro de Japón, que es Shigeru Ishiba, ya había perdido la mayoría en la Cámara Baja, en las elecciones de octubre, y es un líder bastante más tibio que el histórico nacionalista conservador de Japón, Shinzō Abe asesinado el año pasado”.
Sanseito, el partido de ultraderecha que repuntó en las elecciones de Japón, se convirtió el pasado 20 de julio en el tercer partido opositor con mayor representación. El espacio de ultraderecha basó su campaña en la invasión silenciosa de los extranjeros. Fue fundado en 2020.
“Es un partido de extrema derecha en Japón, lo cual me pareció de lo más novedoso. Por eso el 12,5% por ahí no parece tanto, pero cuando uno ve cómo va quedando el tablero, se levantan perspectivas para que la cosa cambie”, explica.
En ese sentido cuenta que el oficialismo “es un gobierno que tiene políticas pro-inversionistas, pro-ajuste, y este resultado lo deja débil frente a la oposición, porque va a quedar más dependiente de acuerdos con otros partidos, justamente opositores, que en general están abogando por unas políticas de estímulo fiscal”.
Sobre el rol de Estados Unidos, el especialista explica que “se está metiendo con dos de los sectores más poderosos que Japón puede tener, que es el automotriz y los productores de arroz. Lo curioso es que el líder de Sanseito, Sohei (Kamiya), admira a Donald Trump y a los partidos de extrema derecho europeos, sobre todo los alemanes y los británicos”.
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