Petróleos Mexicanos (Pemex) enviará un cargamento de un millón de barriles de petróleo a Japón como parte de un acuerdo para reforzar el suministro energético del país asiático, que busca diversificar sus fuentes de abastecimiento tras las tensiones generadas por el conflicto en Medio Oriente y las afectaciones al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
El acercamiento entre ambos gobiernos ocurrió después de una conversación telefónica entre la presidente Sheinbaum y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. Durante ese diálogo abordaron las preocupaciones de Japón por la estabilidad del suministro energético, luego de que el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores para el transporte mundial de petróleo, enfrentara riesgos derivados de las hostilidades en la región.
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La dependencia energética de Japón respecto al petróleo importado convierte cualquier interrupción en Medio Oriente en un factor de presión para su economía. Ante ese escenario, el gobierno japonés optó por ampliar temporalmente su cartera de proveedores para reducir la exposición a posibles restricciones en el mercado internacional de hidrocarburos.
Sheinbaum sostuvo que México produce alrededor de 1.8 millones de barriles diarios, de los cuales la mayor parte se destina al procesamiento en refinerías nacionales y el excedente se exporta, principalmente a Estados Unidos. Sin embargo, los datos oficiales más recientes ubican la producción petrolera del país en aproximadamente 1.65 millones de barriles por día, una diferencia que refleja el reto que enfrenta Pemex para recuperar sus niveles de extracción.
El envío también fortalece la relación comercial entre México y Japón, que durante los últimos años ha mantenido un intercambio constante en sectores estratégicos. Además de las exportaciones energéticas, empresas japonesas conservan una presencia relevante en la industria automotriz instalada en territorio mexicano y participan en proyectos de inversión y cooperación ambiental.
La operación representa una oportunidad para ampliar la presencia del crudo mexicano en mercados asiáticos en un momento de alta volatilidad internacional. Al mismo tiempo, refleja cómo las tensiones geopolíticas pueden modificar las rutas comerciales del petróleo y abrir nuevos espacios para productores que cuentan con capacidad de exportación disponible.
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