La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha afirmado que «el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz ha tenido un impacto enorme en el Indopacífico», durante su visita a Australia, donde resaltó que tanto Tokio como Camberra impulsarán «esfuerzos para fortalecer la autonomía» de la región.
«Si bien el entorno estratégico que rodea a nuestras dos naciones se está volviendo cada vez más complejo, hemos contribuido de manera constante y activa a la paz y la estabilidad regionales», indicó la dirigente en una comparecencia conjunta sin preguntas tras reunirse con su par australiano, Anthony Albanese.
Ambos países firmaron seis acuerdos estratégicos que abarcan seguridad económica, energía, minerales críticos, defensa y ciberseguridad, con el objetivo de reforzar su alianza ante un escenario internacional cada vez más incierto.
Japón y Ormuz
En este sentido, Albanese también incidió en esta «nueva crisis energética e inestabilidad global».
Los acuerdos se producen en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y disrupciones en los mercados energéticos globales derivados del conflicto en Oriente Medio, así como por la creciente influencia de China en el Indopacífico y su peso en sectores estratégicos como las cadenas de suministro y los minerales críticos.
Después de tres semanas del inicio del alto el fuego entre EEUU e Irán y con las negociaciones estancadas, las partes siguen manteniendo un bloqueo selectivo del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio global de petróleo y gas por la que, en tiempos de paz, circula alrededor del 20% de las energías fósiles mundiales.
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