China defendió este viernes que su industria de vehículos eléctricos ha proporcionado a los consumidores de todo el mundo productos de buena relación calidad-precio e instó a la Unión Europea (UE) a «mantener la apertura y la cooperación» en su relación comercial, en medio de las tensiones comerciales entre Bruselas y Pekín en torno a este sector estratégico.
El portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores Guo Jiakun subrayó hoy en una rueda de prensa rutinaria que el Gobierno chino respeta las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y ofrece a las empresas de todos los países un entorno de negocios «justo, equitativo y no discriminatorio».
«La esencia de las relaciones económicas y comerciales entre China y la UE es el beneficio mutuo, no una competencia de suma cero en la que uno gana y otro pierde», declaró el vocero, quien añadió que resolver las diferencias comerciales mediante el diálogo y la consulta en pie de igualdad responde a los intereses comunes de ambas partes.
«Seguiremos de cerca los movimientos de la parte europea y adoptaremos las medidas necesarias para salvaguardar los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas», advirtió Guo.
El ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, urgió este jueves al bloque a ampliar los aranceles a los vehículos híbridos enchufables fabricados en China, así como a endurecer las normas de contenido local para proteger a los fabricantes de automóviles nacionales.
«Seguiremos de cerca los movimientos de la parte europea y adoptaremos las medidas necesarias para salvaguardar los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas», advirtió Guo.
El ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, urgió este jueves al bloque a ampliar los aranceles a los vehículos híbridos enchufables fabricados en China, así como a endurecer las normas de contenido local para proteger a los fabricantes de automóviles nacionales.
El bloque insiste desde hace meses en que su relación económica con China es «insostenible» por un déficit comercial anual de unos 360.000 millones de euros y por la presión de sectores industriales chinos como los vehículos eléctricos, las baterías, los paneles solares o los productos químicos. EFE
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