El primer ministro chino, Li Qiang, descartó cualquier reunión con su homóloga japonesa, Sanae Takaichi, en la próxima cumbre del G20 en Sudáfrica, lo que confirma el aumento de las tensiones entre ambos países.
«Puedo asegurarles que el primer ministro Li Qiang no tiene intención de reunirse con la líder japonesa», declaró la portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, durante la rueda de prensa diaria.
En respuesta a las preguntas de los medios sobre los informes que indicaban que Masaaki Kanai, director general de la Oficina de Asuntos Asiáticos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, tenía previsto visitar Pekín hoy para consultas sobre las tensiones bilaterales, Mao respondió que «China publicará información al respecto con prontitud, si la hubiera».
Durante una sesión parlamentaria el 7 de noviembre, el primer ministro japonés afirmó que el «uso de la fuerza por parte de China contra Taiwán» podría constituir una «situación que amenaza la supervivencia» de Japón y, por lo tanto, llevar a Tokio a intervenir en virtud de la «legítima defensa colectiva».
Estas declaraciones han provocado una dura reacción por parte de China, que considera a Taiwán una parte «sagrada» e «inalienable» de su territorio, que debe reunificarse incluso por la fuerza, si fuera necesario.
Pekín «ha presentado y seguirá presentando solemnes protestas y enérgicas manifestaciones a la parte japonesa, instándola encarecidamente a reflexionar y corregir inmediatamente sus errores, a retractarse de sus declaraciones erróneas y a dejar de provocar incidentes en asuntos relacionados con China», reiteró Mao.
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