Un estudio liderado por la Universidad de Bristol, Reino Unido reveló que la falta de una regulación sólida y de información sobre los sitios industriales contaminados en la India representa un riesgo urgente para la salud pública. El trabajo, subraya que la acumulación de contaminantes peligrosos en el suelo y en las aguas subterráneas afecta tanto a las personas como a los ecosistemas silvestres.
El equipo de científicos propone la adopción de un marco político integrado y una vigilancia más estricta para gestionar de forma eficiente estos espacios y reducir los peligros a largo plazo. Según el autor principal, Dr. Jagannath Biswakarma, los sitios contaminados constituyen problemas ambientales “invisibles” que pueden afectar a varias generaciones si no se gestionan correctamente.
De acuerdo con los datos presentados, la India genera 15,66 millones de toneladas métricas de residuos peligrosos al año, pero existen menos de 200 sitios contaminados oficialmente registrados en todo el país. En comparación, Suiza —con una superficie y volumen industrial mucho menores— contabiliza casi 39 veces más sitios contaminados formalmente. Esta brecha señala que un número importante de áreas afectadas podría no estar identificado ni monitoreado.
El estudio advierte que los contaminantes industriales —entre ellos plomo, cadmio, mercurio, combustibles fósiles, pesticidas y plásticos— pueden permanecer en el ambiente durante décadas y acumularse tanto en el agua potable como en los alimentos.
La Dra. Kavitha Sambasivam, coautora y profesora del Instituto Tecnológico de Vellore, India, señala que muchos de estos sitios se ubican en zonas densamente pobladas, donde la contaminación puede pasar desapercibida y no ser abordada durante años. La gestión de estos espacios requiere coordinación normativa en áreas como la protección del suelo, el control de aguas subterráneas y la salud pública.
Propuestas para una gestión más eficaz
El equipo internacional de investigadores plantea la necesidad de un marco de Monitoreo, Evaluación y Remediación de Sitios Contaminados (CS-MAR), inspirado en modelos de gestión ambiental de Estados Unidos, Suiza, Reino Unido y Australia. Entre los elementos clave del marco propuesto figuran la identificación y mapeo exhaustivo de los sitios contaminados, la creación de sistemas centralizados de datos ambientales, la priorización de riesgos, la mejora de la coordinación entre organismos y la participación ciudadana.
El informe resalta que la discrepancia entre los residuos peligrosos generados y los sitios formalmente registrados sugiere que muchos emplazamientos contaminados no han sido detectados ni supervisados. El profesor Asif Qureshi, coautor del estudio y miembro del Instituto Indio de Tecnología de Hyderabad, remarca que la transferencia de modelos internacionales a la realidad india requiere coordinación institucional, inversión y compromiso político. El progreso real depende de fortalecer los sistemas de monitoreo ambiental y de fomentar la integración entre los científicos y los responsables de políticas públicas.
El estudio explica que los sitios contaminados representan una amenaza directa para la salud de las comunidades cercanas, ya que los tóxicos pueden incorporarse al ciclo alimentario y al agua de consumo. El profesor Ravi Naidu, coautor y referente de la Red Internacional de las Naciones Unidas sobre la Contaminación del Suelo, subraya que el marco propuesto podría servir de modelo para otros países del Sur Global que afrontan desafíos similares.
Los investigadores recomiendan desarrollar inventarios nacionales, mejorar la transparencia de los datos y fortalecer la capacidad técnica para la evaluación y remediación de sitios contaminados. La investigación concluye que una gestión eficaz requiere mayor integración entre la ciencia, el monitoreo ambiental y la toma de decisiones políticas.
El desarrollo de políticas coordinadas permitiría proteger tanto los ecosistemas como las comunidades humanas, previniendo riesgos sanitarios y ambientales a largo plazo. El Dr. Biswakarma afirma que “aprendiendo de las experiencias internacionales y fortaleciendo la coordinación entre la ciencia y las políticas, los países pueden desarrollar soluciones prácticas que protejan tanto los ecosistemas como las comunidades”.
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