«En menos de 10 días se celebrará una nueva reunión de nuestros dirigentes en la cumbre de la SCO. Estamos preparando un encuentro serio y contundente, y creando una
agenda detallada con nuestros socios chinos», aseguró
Denisov, antes de añadir que ambos presidentes «tienen mucho de lo que hablar, tanto a nivel bilateral como de problemas internacionales».
La última vez que Xi Jinping salió de China fue en enero de 2020, en una visita estatal a Birmania. Después llegó la pandemia, y las intransigentes restricciones de entrada y salida impuestas por Pekín limitaron los viajes diplomáticos de todos los miembros del Gobierno. En junio de 2022, tras haber pasado 893 días en casa, Xi se aventuró a través de la frontera para visitar Hong Kong.
El de Uzbekistán será, técnicamente, su primer viaje internacional en años. El destino es simbólico, y señala la importancia de las relaciones con Rusia para China. En los últimos años, Moscú y Pekín han afianzado su alianza: el gigante asiático no ha condenado la agresión en Ucrania, ni dejado de comerciar con Rusia como han hecho la mayoría de los países occidentales.
De momento, China no ha suministrado armamento a Rusia, que ha tenido que recurrir a Corea del Norte y a Irán para suplir sus necesidades militares. Sin embargo, cuando Putin y Xi Jinping se vieron las caras por última vez, en febrero de 2022, afirmaron que su alianza bilateral «no tendría límites».
Además de reunirse con su homólogo ruso, Xi podría verse también con los líderes de Pakistán, India, y Turquía. Sin embargo, aún podría cancelar el viaje y acudir solo de forma virtual.