Toyota se ve obligada a parar máquinas en Japón por la falta de componentes y dejará de producir hasta 50.000 vehículos en junio

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Toyota acaba de anunciar que la semana que viene se verá obligada a detener la producción en 10 de sus 14 fábricas en Japón debido a la escasez de semiconductores, que se ve agravada por los bloqueos que están sufriendo sus proveedores a raíz de una reciente ola de COVID-19 en Shanghái (China).

En consecuencia, el fabricante japonés ha tenido que recortar otros 50.000 vehículos de su plan de producción, que para junio queda reducido a 800.000 vehículos. Hace apenas unos días, ya anunció la reducción de unos 900.000 automóviles a 850.000.

Si el número de unidades producidas por Toyota en Japón sigue bajando, además de ver cómo caen en picado sus ingresos, la multinacional se verá obligada a seguir alargando las listas de espera de sus clientes, que en algunos mercados ya superan en muchos casos los 10 meses.

En lo que llevamos de 2022, esta es la segunda vez que Toyota se ve obligada a detener la actividad de sus plantas en Japón, después de que el pasado mes de febrero uno de sus principales proveedores sufriera un ciberataque que le costó miles de coches.

En esta ocasión, los bloqueos -particularmente en China- de componentes en China y la persistente falta de semiconductores son los principales responsables del continuo reajuste necesario en producción.

Una muestra más del impacto que tiene el país asiático tiene no solo en la oferta y la demanda, pues el chino es el mercado automotriz más grande del mundo y un gigante en términos de fabricación global.

La parte menos negativa para Toyota en Japón es que no todo está perdido. Al menos, si lo comparamos con las cifras de mayo, cuando la compañía no descartaba para el mes actual que su objetivo quedase en 700.000 coches.

Por el momento el último recorte de 50.000 unidades afecta a 16 líneas en 10 de sus plantas y/o talleres de carrocería en Japón que han suspendido la producción del 6 al 10 de junio. Estas plantas son las de Motomachi, Takaoka, Tsutsumi, Tahara, Miyata, Iwate, Miyagi Ohira y Oyamazaki, además de los talleres de carrocería Inabe y Yoshiwara.

En cuanto a los vehículos de producción afectados incluyen modelos como: Toyota Yaris Cross, GR Yaris, C-HR, Corolla, RAV4, Prado, LandCruiser 300, LandCruiser 70 y HiAce. Además, también se reducirá la producción de los Lexus LX, ES, RX, LS, NX y LC.

La mayoría de estos vehículos, que se iban a dedicar a la exportación -principalmente a Australia- ya estaban sufriendo importantes retrasos en cuanto a entregas, que ahora se verán nuevamente agravadas.

Por ejemplo, los clientes de Toyota están sujetos a esperas mínimas de unos seis meses, pero en el caso de coches de alta demanda como el híbrido RAV4 y el LandCruiser, van mucho más allá de los 12 meses. Los Lexus LX y NX también están sujetos a tiempos de espera de más de 12 meses, según informes de Reuters.

“En Toyota nos gustaría disculparnos nuevamente por los repetidos ajustes en nuestros planes de producción debido a la escasez de piezas como resultado de la propagación de COVID-19, y por causar molestias considerables a nuestros clientes que han estado esperando la entrega de vehículos, proveedores, y otras partes involucradas”, comunicó el fabricante.

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