Ministro chino ensalza comercio con Rusia mientras su enviado sostiene diálogo en Ucrania

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En Beijing y en Kiev, la división entre China y Europa respecto a la guerra en Ucrania quedó expuesta esta semana.

Mientras un enviado chino recorría Europa para sostener conversaciones sobre el fin de esa guerra, su jefe, el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, anunció un marcado aumento en el comercio entre China y Rusia —que Occidente ve como una suerte de salvavidas económico para Moscú que socava las sanciones que ha impuesto para presionar la salida de Rusia de Ucrania.

“El gas natural ruso ha entrado en miles de hogares de China, y los autos chinos recorren las calles de Rusia, lo que demuestra plenamente la fuerte resiliencia y las amplias perspectivas de cooperación mutuamente beneficiosa”, dijo Wang en una conferencia de prensa anual realizada el jueves.

Horas después, el enviado chino Li Hui escuchaba un resumen de los horrores de la guerra, presentado por funcionarios ucranianos en Kiev. No se sabe cómo reaccionó Li. China emitió un comunicado el viernes en el que dijo únicamente que Li llegó por tren a mediodía, sostuvo conversaciones francas y amistosas, y salió por tren esa misma noche.

La guerra en Ucrania ha creado una profunda división entre Occidente y China que pone en riesgo las relaciones de Beijing con Europa, un importante socio comercial, y tensa aún más las relaciones con Estados Unidos.

Estados Unidos y Europa le han pedido a China y a su gobernante, Xi Jinping, que usen su estrecha relación con el presente ruso Vladímir Putin para persuadirlo de dar fin a la guerra. Esto parece improbable, con base en las declaraciones oficiales de China y la cobertura de los medios oficiales.

“Nos oponemos a cualquier intento de culpar a China o de transferir a China la responsabilidad de resolver la crisis de Ucrania”, dijo Wang, el ministro de Relaciones Exteriores chino, el mes pasado en la Conferencia de Seguridad de Múnich en Alemania.

China ha criticado las sanciones contra Rusia en lugar de unirse a ellas, y ha acusado a Occidente de avivar la lucha por dotar de armas a Ucrania para su defensa. Evita usar las palabras “guerra” e “invasión” para describir el conflicto y menciona la expansión de la OTAN como la causa fundamental.

“¿De qué sirven las sanciones contra Rusia después de todos estos años de sanciones por parte de Occidente?”, cuestionó Li Xin, director del Instituto de Estudios Asiáticos y Europeos de la Universidad de Shanghái de Ciencias Políticas y Leyes. “Otros países deberían actuar como China. Echar leña al fuego y proporcionar armas y municiones a Ucrania nunca resolverá el problema”.

Las expectativas eran bajas antes del viaje de Li a Kiev del jueves como parte de su segunda gira europea para buscar un acuerdo para Ucrania. Comenzó en Moscú la semana pasada, luego se reunió con funcionarios de la Unión Europea y de Suiza en Bruselas, y sostuvo conversaciones en Polonia antes de su visita de medio día a la capital ucraniana. Posteriormente, visitará Alemania y Francia.

En su primer viaje, realizado en mayo de 2023, hizo poco más que plantear la postura de China, dijo Abigael Vasselier, que en ese momento era funcionario de la Unión Europea y participó en las conversaciones.

“No están listos para cambiar su postura con respecto a Rusia y, en ese sentido, no son un actor creíble para hallar puntos en común con todos nosotros”, señaló Vasselier, que actualmente dirige el equipo de relaciones exteriores del Instituto Mercator de Estudios Chinos en Berlín.

La reunión de Li con el diplomático suizo Gabriel Luechinger en Bruselas, realizada el martes, recibió cierta atención porque China no ha dicho si participará en una conferencia de paz que Suiza trata de organizar en primavera.

En Polonia, el viceministro de Relaciones Exteriores, Wladyslaw Bartoszewski, le dijo a Li que China no debería apoyar política, económica y militarmente a Rusia, y que discrepaba con los intentos de justificar la invasión rusa alegando cuestiones de seguridad.

En un comunicado de Ucrania se indica que sus conversaciones con Li incluyeron una posible ayuda de China en el intercambio de prisioneros, el regreso de los niños ucranianos que están en Rusia y la devolución de la central nucleoeléctrica de Zaporiyia, de la que Rusia tomó el control durante la lucha en 2022.

“Es muy importante que escuche de primera mano acerca de la situación en el frente, lo que ocurre, y dónde estamos”, le dijo a Li Andriy Yermak, director de la oficina presidencial, según se informó.

El comercio de China con Rusia ya crecía rápidamente antes de la guerra y ha continuado así durante la misma. Ha pasado de 108.000 millones de dólares en 2020 a 240.000 millones en 2023.

Los fabricantes de autos chinos entraron en el mercado al tiempo que sus homólogos occidentales lo abandonaban. Rusia, que no estaba siquiera entre los 10 principales destinos de las exportaciones de autos chinos en 2022, pasó a encabezar la lista el año pasado.

Se exportaron a Rusia más de 900.000 vehículos en 2023, superando por mucho los 415.000 exportados a México, el segundo mercado más grande, indicó la semana pasada la Asociación de Fabricantes de Automóviles de China, con base en datos de las aduanas chinas.

La Unión Europea y Estados Unidos anunciaron hace dos semanas nuevas sanciones contra empresas y personas que se sospecha apoyan el esfuerzo de guerra de Rusia, entre ellas algunas chinas.

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