Marcos Jr: «No trabajo para Pekín ni para Washington, sino para Filipinas»

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El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., participó hoy en el Foro de Davos, donde presentó la situación económica y geopolítica de su país y afirmó que su Gobierno intenta mantenerse al margen de las crecientes tensiones entre China y EEUU, países con los que mantiene importantes lazos.

«No trabajo para Pekín ni para Washington, sino para Filipinas, y estoy del lado del país, promuevo el interés nacional», destacó Marcos Jr. en un diálogo público con el presidente del Foro Económico Mundial, Borge Bende.

Marcos Jr., presidente desde julio del año pasado, recordó que por una parte China es el principal socio comercial de su país y por otro lado Estados Unidos y Filipinas comparten una cooperación en seguridad con más de un siglo de historia, aunque ésta, aseguró, «tiene que evolucionar, pues las dos naciones han cambiado».

Respecto a las tensiones entre Filipinas, China y otros países de la región por la soberanía del Mar de China Meridional, Marcos Jr. señaló que es un tema de permanente preocupación para él «ya que estamos en la línea de frente de esas tensiones», aunque aseguró que en esta cuestión «nadie quiere llegar a una guerra».

«No tenemos reclamaciones con China, sino que ese país está reclamando parte de nuestro territorio», defendió el presidente filipino, quien subrayó que trató este conflicto en su reciente encuentro con su homólogo chino, Xi Jinping, el pasado 4 de enero en Pekín.

«Es un problema que hemos tenido durante muchos años, pero repentinamente las cosas cambiaron, seguramente la causa fueron nuevas preocupaciones estratégicas de China», analizó ante el presidente del WEF, institución organizadora de los foros anuales de Davos.

Respecto a la situación económica de Filipinas, Marcos Jr. recordó que es el país que crece más rápido en el sureste de Asia, subrayó que se prevé un crecimiento del PIB del 6,5 % pese a las dificultades económicas globales, y aseguró que una de las grandes fortalezas del país es su fuerza de trabajo, la más joven del continente.

«La media de edad de un trabajador filipino son 23,5 años, un enorme dividendo demográfico que hay que desarrollar», afirmó Marcos Jr., quien también subrayó que los 10 millones de migrantes del país que trabajan en el exterior son otro importante motor económico, ya que las remesas que envían a sus familias representan el 9 % del PIB.

Preguntado por su padre, el dictador Ferdinand Marcos (1965-1986), el presidente filipino recordó aspectos como el exilio de seis años en EEUU, durante el cual murió su progenitor, una época «que fue un tiempo difícil, días oscuros para la familia, en los que no sabíamos si íbamos a poder volver».

Se esperaba que Marcos Jr. mencionara en esta alocución pública, o en la más breve que en la jornada de hoy también protagonizó en un debate de Davos sobre seguridad alimentaria, al polémico fondo soberano «Maharlika» que impulsa su Gobierno, aunque finalmente no lo hizo.

Sí lo presentó en cambio en un desayuno de trabajo con líderes empresariales internacionales esta mañana en Davos, donde, según la oficina de prensa de su Gabinete, defendió que el fondo es una «buena idea» para equilibrar los activos gubernamentales y financiar grandes proyectos de infraestructura, especialmente en energía y agricultura.

El fondo, aún pendiente de ser ratificado por el Senado filipino, es visto con reticencia por la oposición y gran parte del circulo empresarial del país asiático, que alertan sobre el peligro de especular con fondos públicos y gestionar tal herramienta financiera con los elevados índices de corrupción de que adolece el país. EFE

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