| Un empleado prepara cannabis en una tienda de Khaosan Road, uno de los destinos turísticos más populares de Tailandia, en 2022. Foto: Reuters. |
Tres años después de la legalización del cannabis, la industria que en su momento prometía miles de millones de dólares para Tailandia se encuentra en una situación precaria. Las nuevas regulaciones gubernamentales han revertido una política previamente liberal, obligando al cierre de muchos dispensarios de cannabis y sumiendo al mercado en la incertidumbre.
En Khao San Road, la calle turística más famosa de Bangkok, las tiendas de cannabis solían estar abarrotadas. Desde flores de cannabis hasta alimentos y bebidas con infusión de cannabis, se vendía de todo por todas partes, acompañado de anuncios que prometían relajación o euforia. Al comenzar el año 2026, esa imagen está cambiando rápidamente.
Según el Bangkok Post , el Ministerio de Salud Pública de Tailandia ha comenzado a implementar un plan integral de reconversión, otorgando a las tiendas de cannabis tres años para transformarse en clínicas si desean seguir operando. Esta medida se interpreta como una señal del fin de un período de cuatro años de inestabilidad e inconsistencia en las políticas tras la legalización parcial del cannabis.
Según el ministro de Salud Pública, Pattana Promphat, las clínicas de cannabis estarán reguladas por la Ley de Centros de Salud. El objetivo de este cambio es garantizar que las personas tengan acceso al cannabis con fines terapéuticos bajo la supervisión de personal autorizado, como médicos, practicantes de medicina tradicional tailandesa y personas que hayan completado programas de formación especializada.
Actualmente, Tailandia cuenta con aproximadamente 11.000 dispensarios de cannabis registrados, cuyas licencias expiran en los próximos tres años. Alrededor del 40% de estas licencias vencen cada año. Las autoridades sanitarias estiman que, tras un proceso de selección, solo unos 2.000 establecimientos cumplirán los requisitos para operar como clínicas.
El Ministerio de Salud Pública declaró que aún no es posible determinar con exactitud cuántos establecimientos se adaptarán con éxito, pero afirmó que Tailandia ha entrado en una fase en la que el cannabis solo está permitido con fines medicinales. El organismo también expresó su disposición a cooperar con el sector privado para desarrollar la industria del cannabis, destacando la importante demanda de cannabis crudo de alta calidad apto para la extracción y el procesamiento.
Tailandia fue el primer país de Asia en despenalizar el cannabis en 2022, pero ha enfrentado numerosos desafíos para su control y gestión. La falta de un marco legal claro ha propiciado el surgimiento espontáneo de una «economía del cannabis», con tiendas que proliferan por todo el país. El consumo recreativo, especialmente en zonas turísticas, ha generado numerosas quejas por parte del público.
Se espera que Anutin y el partido Bhumjaithai impulsen la finalización del marco legal cuando el nuevo gobierno asuma oficialmente el cargo en un futuro próximo.
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