viernes, abril 17, 2026

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Indonesia cambia de rumbo: acelera su salto al biodiésel para dejar atrás la dependencia del combustible tradicional

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LAS CLAVES

Indonesia ha vuelto a mover ficha en su estrategia energética y esta vez lo hace con una decisión mucho más ambiciosa de lo que parecía a comienzos de año. El país, uno de los grandes productores mundiales de aceite de palma, ha reactivado su apuesta por elevar la mezcla obligatoria de biodiésel desde el actual B40 hasta el B50, con la vista puesta en reducir importaciones de diésel fósil y ganar margen frente a la volatilidad del petróleo.

La noticia pesa más de lo que sugiere una simple cifra. En enero, el despliegue del B50 había quedado prácticamente congelado. Reutersinformó entonces de que Yakarta renunciaba a implantarlo en ese momento por problemas técnicos y de financiación, y optaba por mantener el B40 mientras seguían las pruebas y se revisaba el coste del programa.

Ese frenazo no era menor. El esquema indonesio depende de fondos procedentes de gravámenes sobre las exportaciones de palma para subvencionar el biodiésel, y la diferencia de precios entre el crudo y el aceite de palma había complicado la viabilidad económica del salto. A eso se sumaban ensayos sobre motores y maquinaria diésel que todavía seguían en marcha.

Pero el contexto internacional ha cambiado deprisa. Con el petróleo más caro y con el mercado energético tensionado por la guerra en Oriente Medio, el Gobierno indonesio ha recuperado el plan y lo ha convertido en una pieza de su discurso de seguridad energética. Reutersrecogió el 30 de marzo que el presidente Prabowo Subianto confirmó que Indonesia seguirá adelante con el B50 este mismo año.

Poco después llegó una fecha más concreta. La oficina del gabinete presidencial y varios medios internacionales situaron el arranque del B50 el 1 de julio de 2026, con Pertamina preparada para asumir el sistema de mezcla. El ministro coordinador de Asuntos Económicos, Airlangga Hartarto, defendió además que esta política forma parte de una estrategia más amplia para reforzar la autosuficiencia energética del país.

Aprovechar la materia prima nacional

Ahí está la clave real del movimiento. Indonesia no habla de un ajuste menor, sino de elevar al 50% la proporción de biodiésel derivado del aceite de palma en su gasóleo, después de haber implantado ya el B40 como estándar nacional. Reuters añadió además que el Ministerio de Energía ha publicado una hoja de ruta para que todos los usuarios migren al estándar B50 antes de 2028.

El Gobierno vende la medida como una herramienta de autosuficiencia. Según la comunicación oficial del gabinete presidencial, el salto al B50 podría reducir el consumo de combustibles fósiles en unos 4 millones de kilolitros. Otras informaciones oficiales regionales apuntan además a un ahorro potencial de subsidios de decenas de billones de rupias.

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