
La secretaria de Asuntos Exteriores de Filipinas, Theresa Lazaro, convocó este lunes al embajador chino en Manila, Jing Quan, para transmitirle la «seria preocupación y fuerte objeción» del país por unas declaraciones del diplomático que, según el Gobierno filipino, contenían una «amenaza de uso de la fuerza».
Durante la reunión, Lazaro calificó las palabras del embajador de «provocadoras e inaceptables» y advirtió de que ese lenguaje agrava un clima bilateral «ya sensible», según detalló un comunicado del Departamento de Asuntos Exteriores (DFA).
La polémica arrancó el pasado 15 de octubre, cuando Jing, en un foro celebrado en Manila, sostuvo que Filipinas debería sentirse «afortunada» de tener a China como vecina. «Si quisiéramos usar la fuerza, podríamos ganar fácilmente», afirmó en su intervención.
El diplomático matizó a continuación que Pekín no optará por esa vía porque, dijo, «amamos la paz», pero sus palabras desataron una oleada de críticas en Filipinas, inmersa desde hace años en disputas territoriales con el gigante asiático en el mar de China Meridional.
El presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., aseguró el pasado viernes que las palabras del embajador le sonaban «mucho a una amenaza» y no eran «muy diplomáticas». Añadió que el asunto merecía «una conversación» entre ambos, sin dar más detalles.
La embajada china respondió en Facebook con un comunicado en el que acusó a «políticos antichinos» de sacar sus palabras de contexto y distorsionar «maliciosamente» los hechos con fines políticos, un comportamiento que tildó de «absolutamente vergonzoso», y recordó que su postura pasa por dialogar y gestionar las diferencias.
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