El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, tiene previsto llegar este lunes a China para una visita de Estado de seis días, un desplazamiento que transcurrirá en paralelo a la gira asiática del canciller alemán, Friedrich Merz, destinada a estrechar alianzas económicas y de seguridad en la región.
La estancia de Steinmeier culminará en Pekín con reuniones con el presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro, Li Qiang, en medio de las tensiones comerciales bilaterales.
Se trata de la primera visita de Estado de un presidente alemán a China desde 2018, enmarcada en un «análisis en profundidad» de las relaciones políticas, comerciales y económicas de Alemania y Europa con el gigante asiático.
Mientras el jefe de Estado, figura de carácter más simbólico, cumple con su agenda en China, Merz viajará a Singapur, Corea del Sur y Japón con el objetivo de impulsar una nueva posición europea frente a Pekín.
El jefe del Gobierno alemán busca reforzar los lazos con aquellos países que defienden un comercio abierto y basado en normas, con un enfoque particular en la cooperación militar e industrial.
La agenda de Steinmeier incluirá visitas a la provincia de Anhui e instalaciones vinculadas a la tecnología y la ciencia, antes de concentrar sus contactos políticos el viernes en Pekín, adonde acudirá acompañado por una delegación del Bundestag (cámara baja alemana) y de los ámbitos económico, cultural y científico.
Alemania, bajo el liderazgo de Merz y junto a Francia, ha promovido recientemente instrumentos de respuesta frente a países con prácticas comerciales desleales.
El canciller ha reclamado abordar los desequilibrios comerciales y ha criticado las subvenciones industriales chinas, aunque ha descartado públicamente querer iniciar una guerra comercial.
Para diversificar sus alianzas frente a China, la gira de Merz incluirá reuniones al más alto nivel para abordar planes de defensa, como la posible fabricación de sistemas militares con Japón, y una visita a la zona desmilitarizada en Corea del Sur.
Las diferencias entre Berlín y Pekín se enmarcan en un déficit comercial alemán con China que ascendió a 42.800 millones de euros entre enero y mayo.
En esta línea de reducción de riesgos, el Gobierno presidido por Merz vetó en octubre la adquisición del 80 % de la empresa logística Zippel por la naviera estatal china Cosco para proteger la seguridad de las cadenas de suministro. EFE
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