China podría volver a convertirse en un comprador clave de petróleo a partir de agosto. Según Anniek Bao, de CNBC, JPMorgan espera una recuperación de las importaciones chinas de crudo tras el desplome registrado durante el conflicto en Oriente Medio.
El ajuste ha sido muy fuerte. Entre febrero y mayo, las importaciones de crudo de China cayeron en unos 4,8 millones de barriles diarios, un descenso incluso superior al vivido durante los peores momentos de la pandemia. En mayo, las compras bajaron hasta 7,8 millones de barriles diarios, su nivel más bajo desde diciembre de 2017.
Una caída que no sería estructural
La lectura de JPMorgan es que más de la mitad de ese retroceso podría ser temporal. El banco estima que alrededor de 3 millones de barriles diarios de la caída responden a factores transitorios, como el uso de inventarios domésticos y la incertidumbre provocada por el conflicto en el Golfo.
China habría recurrido a sus reservas internas por primera vez en más de un año, lo que ayudó a contener el impacto global del shock energético y a limitar la subida del petróleo. Sin embargo, esa dinámica podría revertirse si Pekín decide recomponer su reserva estratégica y si la demanda del sector químico mejora durante la segunda mitad del año.
PetroChina, la apuesta principal
Entre las compañías que podrían beneficiarse de la recuperación de la demanda china, JPMorgan destaca a PetroChina como su valor favorito. El banco espera que la petrolera estatal pague un dividendo de 0,27 yuanes por acción en la primera mitad del año, equivalente a una rentabilidad anualizada próxima al 6,4% en sus acciones cotizadas en Hong Kong.
Ese rendimiento superaría el dividendo estimado para Sinopec, situado en torno al 4,8%. En un entorno de volatilidad energética, la combinación de exposición al crudo, respaldo estatal y dividendo elevado refuerza el atractivo relativo de PetroChina.
Químicas y almacenamiento energético
JPMorgan también identifica oportunidades en el sector químico. Su nombre preferido es Nan Ya Plastics, especialmente si logra la cualificación de clientes para materiales avanzados utilizados en servidores de inteligencia artificial entre finales de este año y comienzos de 2027.
Además, el banco menciona a LG Chem como una posible jugada rezagada. La compañía surcoreana podría beneficiarse de unos precios del petróleo más bajos y de una mejora de la demanda global de sistemas de almacenamiento energético, aunque su comportamiento bursátil ha quedado por detrás de otros comparables del sector.
El papel de las exportaciones chinas
Otro factor clave será la decisión de Pekín sobre las exportaciones de productos refinados. China prohibió en marzo parte de esas exportaciones para priorizar el suministro interno ante el riesgo de interrupciones en el Golfo Pérsico.
JPMorgan considera que la retirada total de esa restricción dependerá de dos variables: la disponibilidad interna de suministro y la normalización de los flujos por el estrecho de Ormuz. Si se levanta la prohibición, las exportaciones podrían aumentar entre un 88% y un 160% frente a los niveles de la primera mitad del año.
La conclusión es que el mercado energético podría enfrentarse a una nueva fase a partir de agosto: China volvería a comprar más crudo, recompondría inventarios y reactivaría parte de su actividad industrial. Para JPMorgan, esa normalización favorece sobre todo a PetroChina y abre oportunidades selectivas en química y materiales ligados a inteligencia artificial.
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