El Ministerio de Comercio de China anunció este 5 de agosto la aplicación inmediata de un paquete de contramedidas contra Estados Unidos que impone un estricto escrutinio individual a las exportaciones de drones, sus componentes clave y tecnologías relacionadas destinadas al país norteamericano. La decisión responde a las recientes restricciones comerciales y tecnológicas fijadas por Washington contra empresas y bienes chinos.
El Ejecutivo chino declaró que estas acciones buscan salvaguardar la seguridad nacional y cumplir con los compromisos internacionales de no proliferación, advirtiendo que los envíos bajo reglas de doble uso perderán licencias de vía rápida.
La medida de Beijing incluye la prohibición a personas e instituciones chinas de realizar transacciones o cooperar con siete entidades estadounidenses. Entre las organizaciones sancionadas figuran Applied DNA Sciences, Stratum Reservoir, Altana Technologies, Responsible Business Alliance, Verite Group, Human Rights in China y Compliance Testing LLC.
Las seis primeras fueron incluidas por apoyar sanciones norteamericanas sobre la región de Xinjiang, mientras que la última fue señalada por colaborar con la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE.UU. en acciones que Beijing considera violatorias de su soberanía, seguridad y desarrollo.
Estas acciones se producen tras la decisión de Washington de ampliar la lista negra de la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur. El Gobierno estadounidense sumó más de 40 empresas chinas de sectores como aluminio, textil, cobre, algodón, alimentos, farmacéuticos, metales y litio, tras las declaraciones del secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, sobre el presunto uso de trabajo esclavo. Previamente, la FCC prohibió importaciones de dispositivos robóticos e inversores de energía chinos, tras restringir nuevos modelos de drones en diciembre pasado.
Beijing suspendió además a los organismos de EE.UU. para realizar inspecciones de seguimiento de fábricas bajo el sistema de certificación obligatorio chino e inició una investigación de seguridad nacional a equipos de impresión y oficina importados.
Las contramedidas se suman a las aplicadas el 22 de junio contra 10 entidades estadounidenses por artículos de doble uso y a las sanciones del Ministerio de Finanzas contra 46 empresas de defensa de EE.UU., en respuesta a la inclusión de 65 entidades chinas, entre ellas Alibaba y Baidu, en la lista del Pentágono.
El Ministerio de Comercio chino calificó las medidas de Washington como proteccionistas y unilaterales, al tiempo que rechazó las acusaciones de trabajo forzoso en Xinjiang calificándolas de infundadas. El Gobierno chino exigió a Washington rescindir de inmediato las prohibiciones para preservar la estabilidad comercial y ratificó su rechazo a las políticas arancelarias unilaterales anunciadas por el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, que prevén tasas de entre 10 % y 12,5 % a mercancías de 60 países.
Estimaciones de la firma EY-Parthenon indican que Occidente necesitaría invertir 23,6 billones de dólares en 25 años para reducir la dependencia industrial de China, país que procesa el 90 % de las tierras raras pesadas a nivel global.
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