Por su parte, Pekín diversificaría sus opciones de transporte marítimo en Latinoamérica, donde tiene grandes intereses comerciales, y se aseguraría el éxito de la apuesta por el puerto de Chancay. La instalación peruana, un proyecto de 3.500 millones de dólares, fue inaugurada por el propio presidente Xi Jinping en noviembre de 2024.
Además, sumaría una alternativa al canal de Panamá, del que China y EEUU son los principales clientes. El control de esta ruta ha enconado aún más las hostilidades comerciales y geopolíticas entre Pekín y Washington tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca.
“La iniciativa tiene todo el sentido. Es una estrategia win-win tanto para Brasil, que le interesa un enlace directo con Chancay, como para China. No estamos hablando sólo de los cereales, que suelen utilizar el canal de Panamá para llegar a los mercados asiáticos (China, Japón y otros), sino del mineral de hierro que el gigante asiático compra a Brasil para la construcción y las acerías”, explica Joel Grau, freight trader y exdirectivo de Clarksons y JP Morgan.
“El mineral se transporta en los bulk carriers más grandes que, por sus dimensiones, algunos podrían transitar por el nuevo juego de esclusas del canal de Panamá, pero que suelen navegar vía Buena Esperanza con destino a Asia (‘Singapur-Japan range’, en el argot de la industria). Son los buques tipo Capesizes de 170.000 toneladas, e incluso los Newcastlemaxes de 200.000 toneladas y los Valemaxes de 400.000 toneladas de peso muerto, que podrían utilizar la ruta de Suez con ciertas restricciones y la de Buena Esperanza a plena carga para llegar a Shanghai”, indica Grau.
CHINA ES EL MAYOR SOCIO COMERCIAL DE BRASIL, CON UNA CUOTA DEL 30,7%
China, con una cuota del 30,7%, es el mayor socio comercial de Brasil desde 2009. En 2024, según la Oficina Nacional Estadística de China, los flujos entre ambos países marcaron un nuevo récord, alcanzando los 160.550 millones de dólares.
El ‘supermercado del mundo’, por su riqueza en materias primas, exportó a China productos agrícolas (soja, maíz, azúcar…) y minerales (de hierro, cobre, manganeso…) por valor de 89.719 millones, con un superávit de 31.370 millones. Por su parte, Brasil importó de la ‘fabrica del mundo’ bienes manufacturados, que incluyen maquinaria, equipos electrónicos y productos químicos, entre otros.
“En el caso de mineral del hierro, la conexión con el puerto de Chancay generará un ahorro en el flete marítimo y una reducción en los tiempos de transito de entre diez días y dos semanas frente a los 30-35 días actuales que invierte hoy un bulk carrier por la rutas trasatlánticas. Si, por ejemplo, el flete spot estuviera en 20 dólares/tonelada en un cargamento clásico desde los puertos de Imbituba a Shanghai vía Buena Esperanza. Directo, desde Chancay, el ahorro podría ser de entre 5-10 dólares/tonelada (o incluso más…) con los mismos términos de fletamento”, concreta el también profesor de Shipping & Supply Chain en la Universidad de Deusto y el National Maritime College (Irlanda).
EL CORREDOR BIOCEÁNICO ES LA CLAVE DE BÓVEDA DE LA NUEVA ALIANZA ENTRE BRASIL Y CHINA
En concreto, a mediados de abril, una delegación del gigante asiático visitó Brasil durante siete días para discutir esta y otras iniciativas en infraestructuras. La comisión, integrada por funcionarios del ministerio de Transportes y del ferrocarril público China State Railway Group, expresó su interés en invertir en el Corredor Bioceánico, informa el South China Morning Post que cita fuentes de la presidencia de la República. Brasilia propuso la idea por primera vez en 2014, inicialmente diseñada para conectar sus centros de fabricación con los puertos chilenos.
El encuentro es consecuencia de los acuerdos estratégicos firmados por los presidentes Lula da Silva y Xi Jinping el pasado noviembre, durante la visita de Estado del mandatario chino al país sudamericano. Entonces, aunque Brasil no es signatario de la Nueva Ruta de la Seda, ambos Ejecutivos establecieron la integración de la novena economía del mundo en el Pacífico como una de las cuatro principales claves de bóveda de su alianza.
El crecimiento en los intercambios reafirma la importancia estratégica de Brasil para China
“El coste del flete terrestre por el corredor ferroviario hasta Chancay no será barato. Pensemos que, con el mineral de hierro brasileño, el transporte de la mina al puerto es más caro que el flete marítimo. En cualquier caso, el ahorro es seguro. Además, con independencia del aspecto económico, China pasaría a controlar la cadena de suministro y dejaría de depender del canal de Panamá y de EEUU. Por su parte, Brasil está muy interesada en atraer capital chino a través de estructuras como Sinosure [China Export & Credit Insurance Corporation], una agencia estatal que ofrece cobertura a las inversiones en el extranjero”, añade Grau.
Este crecimiento en los intercambios reafirma la importancia estratégica de Brasil para China. También responde a un escenario de inflamadas tensiones comerciales con EEUU por la agresiva política arancelaria de Trump. “Las relaciones comerciales entre ambos países se están ampliando aún más porque parte del grano que China importaba antes desde EEUU ahora lo está comprando en Brasil. Además, el gigante asiático también tiene intereses en el triángulo del litio que conforman Bolivia, Perú y Chile, además de otros países de Sudamérica, que podría sacar por Chancay y que necesita para la fabricación de placas solares, baterías, así como de carga refrigerada etc, en la cual una reducción en el tránsito marítimo de 10-15 días abre un mundo de posibilidades para las empresas sudamericanas y chinas-asiáticas”, señala el freight trader.
En 2024, según de The Observatory of Economic Complexity (OEC), Brasil exportó mineral de hierro por valor de 20.000 millones de dólares a China, lo que supone el 70% de sus ventas al exterior de esta materia. En concreto, las ventas de mineral al gigante aumentaron el 6,4%, alcanzando los 276,79 millones de toneladas.
Además, exportó 98,8 millones de toneladas de soja, de las que 72,1 millones de toneladas (el 73%) fueron a China. También es su principal proveedor de maíz. En la campaña 2023-24, el país sudamericano exportó el 64% de las 23,5 millones de toneladas que recibió China en ese periodo.