Brasil y Venezuela reconfiguran el poder en América del Sur

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Brasil y Venezuela refuerzan vínculos con China y Rusia, desafiando la influencia de EE.UU. y promoviendo una política exterior más autónoma en la región.

BRASIL Y VENEZUELA

 

Brasil y Venezuela reconfiguran el poder regional en América del Sur al estrechar lazos con China y Rusia. Esta estrategia desafía la tradicional influencia de Estados Unidos y apuesta por una política exterior más autónoma. Las alianzas con potencias euroasiáticas fortalecen su posición geopolítica y promueven un orden multipolar en la región.

 

ALIANZAS ESTRATÉGICAS CON POTENCIAS EXTRARREGIONALES

 

Durante los últimos veinte años, Brasil y Venezuela han reconfigurado el poder regional en América del Sur mediante una transformación geopolítica marcada por el fortalecimiento de sus vínculos con potencias extrarregionales. Esta evolución ha sido impulsada, principalmente, por la creciente colaboración con China y Rusia, países que han ampliado su presencia económica, militar y tecnológica en el continente.

 

Estos vínculos han dejado de ser gestos diplomáticos y se han convertido en alianzas tangibles. Incluyen programas espaciales, defensa y transferencia de tecnología. Un ejemplo es el proyecto CBERS (Satélite Sino-Brasileño de Recursos Terrestres), que simboliza una cooperación estratégica entre Brasil y China. A su vez, Venezuela ha establecido una relación sólida con Rusia, que abarca maniobras militares conjuntas, apoyo técnico en defensa y acuerdos energéticos a largo plazo.

EL RETROCESO RELATIVO DE LA INFLUENCIA ESTADOUNIDENSE

 

Estados Unidos ha considerado históricamente a América Latina como parte de su zona de influencia, una visión basada en la doctrina Monroe. Sin embargo, la creciente presencia de China y Rusia ha alterado ese equilibrio, desafiando el dominio tradicional de Washington.

 

La inquietud de Estados Unidos ante este nuevo panorama es evidente. Países con peso como Brasil y Venezuela están diversificando sus alianzas, lo que ha obligado a Washington a reconsiderar su papel en el continente. La cooperación militar y energética entre Venezuela y Rusia, y la interdependencia comercial entre Brasil y China, reflejan una nueva lógica de poder en el hemisferio.

UNA AUTONOMÍA GEOPOLÍTICA EN CONSTRUCCIÓN

 

Más allá de alineamientos coyunturales, los vínculos entre América del Sur y potencias euroasiáticas responden a un deseo creciente de autonomía en política exterior. Esta estrategia busca asociaciones sin condicionamientos de EE.UU., fortaleciendo la soberanía y capacidad de negociación de los países latinoamericanos.

 

Brasil y Venezuela han optado por diversificar sus alianzas para acceder a tecnología, financiamiento y cooperación sin imposiciones políticas. Esta dinámica promueve un mundo multipolar donde los actores regionales ganan protagonismo y voz propia en el escenario global.

IMPACTO REGIONAL Y ESCENARIOS FUTUROS

 

Estos vínculos no se desarrollan de forma aislada. Su influencia se extiende por el continente, donde otros países observan los beneficios y riesgos de acercarse a China y Rusia. Al mismo tiempo, la estructura de seguridad regional cambia, afectando los mecanismos tradicionales liderados por EE.UU.

 

Propuestas como el Consejo Sudamericano de Defensa, impulsado por Brasil, y foros como IBSA (India, Brasil, Sudáfrica), reflejan un interés por construir mecanismos propios de concertación política y seguridad. El malestar de EE.UU. puede verse también como una oportunidad: la región avanza hacia una mayor madurez política y autonomía geopolítica.

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