martes, septiembre 15, 2026

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Japón superó los 100.000 centenarios y enfrenta el desafío de una sociedad más envejecida

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El país alcanzó un récord de 107.677 habitantes de 100 años o más. El fenómeno refleja los avances en longevidad, pero también expone una transformación demográfica que presiona sobre el sistema previsional, la salud, los cuidados y el mercado laboral.

Japón cruzó una barrera demográfica inédita: por primera vez tiene más de 100.000 personas con al menos un siglo de vida. El dato confirma la extraordinaria longevidad de su población, pero también funciona como una señal de uno de los principales problemas estructurales que enfrenta la economía japonesa: cada vez hay más adultos mayores mientras disminuye la población en edad de trabajar.

Según los datos difundidos este martes por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar japonés, al 1 de septiembre había 107.677 personas de 100 años o más, unas 7.914 más que un año atrás. Se trata del 56° aumento anual consecutivo.

El crecimiento adquiere otra dimensión cuando se observa la evolución histórica. En 1963, cuando Japón comenzó a elaborar esta estadística, había apenas 153 centenarios. La cifra superó los 1.000 en 1981, los 10.000 en 1998 y los 50.000 en 2012. Ahora atravesó por primera vez la barrera de los 100.000.

La longevidad tiene además un marcado componente femenino. De los actuales centenarios, 94.298 son mujeres, equivalentes al 87,6% del total, mientras que los hombres son 13.379. En promedio, Japón tiene 87,51 centenarios cada 100.000 habitantes.

El fenómeno se explica, en parte, por una combinación de avances médicos, mejores condiciones sanitarias y de vivienda y una elevada esperanza de vida. En 2025, esta última llegó a 87,33 años para las mujeres y 81,35 años para los hombres. El propio gobierno japonés vincula la extensión de la vida con los progresos de la medicina, la salud pública, la alimentación y las condiciones generales de vida.

Sin embargo, detrás del récord aparece una paradoja. Japón consigue que sus habitantes vivan más tiempo, pero al mismo tiempo tiene menos jóvenes y pierde población.

Las últimas estimaciones oficiales muestran que en agosto de 2026 el país tenía unos 122,68 millones de habitantes590.000 menos que un año antes. La contracción se produce principalmente entre los sectores más jóvenes y en edad laboral.

Los datos consolidados de marzo muestran que la población de entre 15 y 64 años era de 73,29 millones, mientras que los mayores de 65 sumaban 36,20 millones. Dentro de ese grupo, los habitantes de 75 años o más ya alcanzaban los 21,49 millones y habían aumentado casi 480.000 en apenas un año.

La consecuencia es una pirámide poblacional cada vez más invertida. En 2025, los mayores de 65 años ya representaban alrededor del 29,4% de la población japonesa, una de las proporciones más elevadas del planeta.

El impacto trasciende la cuestión demográfica. Menos personas en edad productiva implican una base laboral y tributaria más reducida para sostener a una población que demanda durante más años jubilaciones, atención médica y servicios de cuidado.

El envejecimiento también obliga a Japón a revisar su mercado laboral. En 2025 había 9,3 millones de trabajadores de 65 años o más, el máximo histórico, y representaban el 13,7% de todos los ocupados. El Gobierno profundizó este año políticas destinadas a facilitar que quienes quieran seguir trabajando a edades avanzadas puedan hacerlo.

La presión se extenderá además sobre el sistema sanitario y de cuidados de larga duración. El Ministerio de Salud reconoce que, mientras aumenta la demanda vinculada con el envejecimiento, la población en edad de trabajar continuará disminuyendo con mayor velocidad, lo que plantea el doble desafío de financiar los servicios y conseguir personal suficiente para prestarlos.

Otro cambio será familiar y social. Las proyecciones oficiales anticipan un aumento de los hogares integrados por una sola persona y, especialmente, de adultos mayores que viven solos. Para 2040, cerca de cuatro de cada diez hogares japoneses podrían ser unipersonales.

El proceso está lejos de alcanzar su techo. Las proyecciones gubernamentales indican que hacia 2040 los mayores de 65 años rondarán el 35% de la población, mientras que para 2070 Japón podría tener menos de 90 millones de habitantes y una tasa de envejecimiento cercana al 39%.

Por eso, los 107.677 centenarios representan mucho más que un récord de longevidad. Son la expresión más visible de una transformación que Japón experimenta antes y con mayor intensidad que buena parte del mundo: una sociedad capaz de prolongar la vida como nunca antes, pero que deberá reorganizar su economía, sus jubilaciones, el empleo y los sistemas de salud y cuidados para sostener una población cada vez más envejecida.

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