Los controles de exportación de Beijing sobre minerales críticos complican el acceso de empresas estadounidenses a insumos clave para defensa, semiconductores, baterías, vehículos eléctricos y tecnología avanzada. Con el G7 en puerta, Estados Unidos y Europa buscan acelerar una estrategia para reducir su dependencia de China en una de las cadenas de suministro más sensibles de la competencia global.
China volvió a quedar en el centro de la disputa global por las tierras raras y los minerales críticos, después de que empresas estadounidenses advirtieran que algunos insumos estratégicos provenientes del país asiático se volvieron casi imposibles de conseguir. El problema no es únicamente comercial: detrás de las licencias, las demoras y los controles de exportación aparece una de las herramientas más sensibles de la competencia entre Beijing, Washington y Europa.
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