El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., declaró el estado de emergencia nacional ante el riesgo de interrupciones en el suministro de combustible, buscando así estabilizar el sector energético del país en un contexto marcado por la crisis en el estrecho de Ormuz. Según informó el medio que dio a conocer los hechos, la situación ha llevado a las autoridades filipinas a multiplicar las gestiones internacionales, incluyendo contactos con gobiernos de Rusia y China, para asegurar el acceso a petróleo y mitigar los efectos del aumento sostenido de los precios internacionales debido al conflicto en Oriente Próximo.
La ministra de Energía de Filipinas, Sharon Garin, confirmó este miércoles que el país explora “todas las opciones” disponibles para importar crudo y enfrentar la crisis energética. De acuerdo con lo publicado, la ministra puntualizó que las negociaciones incluyen alternativas que históricamente no habían sido consideradas por Filipinas, como la importación desde Rusia, con el objetivo de proteger a la economía local del impacto del encarecimiento del petróleo.
El planteamiento de buscar proveedores no habituales responde a un contexto internacional marcado por restricciones y sanciones. El medio detalló que Estados Unidos anunció una suspensión temporal, de un mes, en las sanciones aplicadas al petróleo ruso que se encuentra ya en tránsito, con fecha de expiración para el 11 de abril. Esto ha abierto un periodo específico para Filipinas y otros países interesados en acceder a ese recurso bajo condiciones excepcionales.
No sólo Rusia y China se encuentran entre los posibles proveedores de crudo para Filipinas. Según consignó el medio, el gobierno filipino mantiene también conversaciones con gobiernos de Tailandia, Japón y Singapur, dentro de una estrategia de diversificación para garantizar la seguridad energética del país. La ministra Garin indicó que la amplitud de estas gestiones es una respuesta a la volatilidad generada en los mercados petroleros a raíz de la situación en Oriente Próximo y los riesgos de interrupción que presenta el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa de las exportaciones globales de crudo.
El presidente Marcos Jr., en un comunicado de la oficina presidencial recogido por el medio, subrayó que “Rusia no es un proveedor tradicional de crudo para Filipinas, pero también estamos valorando esta posibilidad”. Esta afirmación refuerza el carácter excepcional de las gestiones y pone en evidencia el alcance de los esfuerzos para mitigar los efectos de un acceso restringido a las fuentes habituales de energía.
De acuerdo con la información, las autoridades filipinas también estarían en diálogo con la administración estadounidense, liderada por Donald Trump, para evaluar alternativas en la obtención de petróleo procedente de países bajo sanciones de Washington. Esta medida surge como respuesta al impacto que la guerra en Oriente Próximo ha tenido sobre los precios del crudo y la necesidad creciente de garantizar un abastecimiento seguro y continuo para el país asiático.
El incremento sostenido de los precios internacionales del petróleo, atribuido en gran parte al conflicto armado en Oriente Próximo y a las restricciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, ha obligado al gobierno filipino a explorar acuerdos y mecanismos alternativos con varios socios globales. Según reportó el medio, estas gestiones buscan proteger el funcionamiento del sector energético nacional, un pilar esencial para la economía y el bienestar de la población filipina ante un panorama global incierto y con riesgos evidentes de escasez.
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