La decisión del gobierno de Estados Unidos de imponer aranceles de Estados Unidos del 10% al 12,5% a importaciones de más de 80 países, entre ellos Argentina, provocó un rechazo en cadena. Washington justificó la medida por la supuesta falta de controles contra el trabajo forzoso, pero varias capitales anunciaron que buscarán revertir o renegociar los gravámenes.
Tras el fallo de la Corte Suprema de febrero que declaró inconstitucionales los aranceles indiscriminados, la Casa Blanca se amparó en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para justificar la nueva tanda. El gobierno afirmó que la medida busca presionar para eliminar prácticas detectadas por su investigación sobre trabajo forzoso.
Reclamos de Brasil y Chile
Brasil fue uno de los primeros en salir al cruce y acusó a Washington de valerse del argumento laboral para disfrazar proteccionismo. El comunicado dice que Estados Unidos “optó por manipular un tema tan importante” y alertó que la nueva carga, sumada a medidas previas, complica las ventas externas y la competitividad del agro y la industria.
El impacto diplomático se multiplicó: México sostuvo que el T-MEC mitigó el golpe; Nueva Zelanda habló de falta de pruebas y advirtió que “Los aranceles no son el camino; aumentan los costos y la incertidumbre para las empresas”. En Canadá, Mark Carney avisó que “todo está sobre la mesa”. Panamá, en cambio, quedó excluida de la lista anunciada.
Reacciones en Asia y otras regiones
Japón calificó la decisión como “lamentable” y recordó el acuerdo bilateral de 2025 que establecía un arancel del 15% para muchas importaciones a cambio de inversiones millonarias en EE. UU. Corea del Sur dijo que “planea mantener estrechas consultas” con Washington para preservar lo pactado, mientras Australia tildó los gravámenes de “injustificados” e “incompatibles”.
El alcance de los aranceles de Estados Unidos se detalló así: países con prohibiciones o compromisos contra el trabajo esclavo enfrentarán un arancel del 10%, como Canadá, la Unión Europea, India, Reino Unido y la Argentina. China, Japón y Corea del Sur quedaron alcanzados por el 12,5%; algunos bienes seguirán con gravámenes específicos.
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