El Parlamento de la India aprobó un proyecto de ley que prevé hasta diez años de cárcel y multas de unos 60.000 dólares por filtraciones en exámenes oficiales, en respuesta a las protestas estudiantiles del movimiento juvenil Cockroach Janta Party (CJP), conocido como “Cucarachas”.
«¡El Parlamento aprueba un proyecto de ley que hace que nuestro sistema de exámenes sea más robusto!», celebró el primer ministro indio, Narendra Modi, en su cuenta de la red social X a última hora del jueves.
Modi aparecía en un plano cercano, en estilo de video frontal o «selfie», más próximo al lenguaje de los videos cortos en redes sociales que a la producción cuidada habitual de sus mensajes institucionales.
El mandatario explicó que su Gobierno está «tomando medidas de manera continua, una tras otra» para lograr un sistema confiable, citando como ejemplos «la formación de un grupo de trabajo, la creación de tribunales de vía rápida, o la toma en consideración de las sugerencias de los estados».
«Durante las últimas décadas, cada estado y el gobierno central han estado enfrentando este tipo de problema con la filtración de exámenes. El futuro de los niños también se enfrenta a una crisis debido a esto», aseguró Modi.
Ante este escenario, el primer ministro insistió en que reformar el sistema educativo «se ha vuelto indispensable» a nivel nacional y que «la necesidad de aprovechar al máximo la tecnología se ha vuelto imperativa».
El proyecto legislativo completó su trámite con la luz verde de la Cámara Alta (Rajya Sabha), tras superar el escollo de tres días de debate en la Cámara Baja (Lok Sabha).
La norma prevé penas de hasta diez años de cárcel y multas de unos 60.000 dólares. Además, establece que las investigaciones deberán concluir en un plazo de dos meses y que tribunales de vía rápida designados en cada estado celebren audiencias diarias para emitir sentencias en un máximo de tres meses.
Las medidas llegan después de semanas de movilización de “Cucarachas” contra las filtraciones e irregularidades en exámenes oficiales como el NEET-UG, la prueba nacional de acceso a medicina y una de las más competitivas del país.
La protesta logró este fin de semana la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, a quien el movimiento responsabilizaba políticamente de la crisis, pero sus líderes han advertido de que su salida del ministro no cierra sus demandas de reformas, compensaciones para familias de aspirantes fallecidos por suicidio y garantías para los manifestantes.
En la India, estos exámenes son especialmente sensibles porque millones de jóvenes compiten cada año por plazas universitarias y empleos públicos, vistos por muchas familias como una de las principales vías de movilidad social. EFE
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