2014/04/12 Sociedad

Indonesia y el flagelo de la pornografía infantil on line

Indonesia
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En su reciente informe sobre el Estado Mundial de la Niñez, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) especificó que por cada niña rescatada de las calles de Indonesia, miles siguen atrapadas en la prostitución

La prostitución de niñas y niños, y las ventas online de vídeos sobre pornografía infantil en Indonesia son males sociales que arrebatan del seno familiar a unos 100 mil infantes al año.

Indonesia, con 246 millones de habitantes, 100 millones de los cuales sobreviven en condiciones de pobreza, es un país asiático en desarrollo que sufre el azote de flagelo de la pederastia.

La sociedad de este país, con 85 por ciento de sus habitantes practicantes del Islam, quedó impactada cuando la Policía Metropolitana de Yakarta confirmó el hallazgo de ventas online de vídeos de pornografía infantil.

Un sujeto de apellido Mcay creó un sitio en Internet para posicionar y comercializar los materiales pornográficos con imágenes sexuales entre hombres adultos y niñas de hasta 12 años de edad, explicó a la prensa el portavoz de la Policía Metropolitana, Tercera Rikwanto.

Los agentes de la Subdirección de Delitos Cibernéticos detectaron cómo el sospechoso y sus clientes compraron vídeos mediante la colocación de órdenes a través de un teléfono celular, cuyo número está promocionado por el sitio, y luego enviaron la mercancía a los compradores a través de una empresa de mensajería.

Además de arrestar a Mcay en un hotel, la Policía incautó un ordenador portátil, discos duros externos, tarjetas de identificación con el nombre de Okky Pratama Putra, un libro de cuentas, DVDs, y recibos de mensajería.

El jefe de la Subdirección de Delitos Cibernéticos, Comisionado Adjunto Hilarius Duha, afirmó que Indonesia tiene una ley capaz de tipificar como delito el acceso a páginas de internet con contenido pornográfico o violento, la cual permite bloquear sus direcciones.

Quienes sean declarados culpables de proveer o acceder a ese tipo de sitios online se enfrenta a penas de cárcel de hasta tres años y a multas de unos 110 mil dólares.

En su reciente informe sobre el Estado Mundial de la Niñez, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) especificó que por cada niña rescatada de las calles de Indonesia, miles siguen atrapadas en la prostitución y anualmente un número similar ingresa en la industria sexual.

La explotación sexual de menores está en ascenso -aclaró el organismo defensor de los niños- y un tercio de los trabajadores sexuales indonesios tienen menos de 18 años de edad.

Entre las causas de la trata de menores de edad se incluyen la pobreza, la falta de oportunidades económicas de los jóvenes, la baja condición social de las niñas, la demanda elevada de sexo comercial, la débil aplicación de la ley, la discriminación y los conflictos armados, insistió.

Encuestas sobre trata de personas y explotación sexual, realizadas en naciones de Asia Oriental como Indonesia, muestran que el negocio es lucrativo, está bien organizado y se vincula a la actividad criminal y la corrupción, en tanto que tiene carácter transnacional y clandestino.

Con el propósito de intentar apoyar al gobierno indonesio en la lucha contra esos males, Unicef trabaja de manera mancomunada con entidades oficiales y organizaciones locales defensoras de los derechos de los niños, como es el caso del grupo Kakak (organización no gubernamental que brinda refugio a unas 150 víctimas de explotación sexual).

El objetivo de Unicef y Kakak es combatir la explotación sexual y el contrabando infantil mediante la promoción del acceso a la enseñanza y la presión en favor de leyes que exijan la permanencia en escuelas de los niños hasta los 16 años.

Además, en colaboración con la industria turística, Unicef y Kakak brindan formación profesional a niños que han abandonado el sistema escolar, viven en la calle y están en riesgo de ser víctimas de explotación.

La recuperación y la reintegración es también esencial para ayudar a esos pequeños, insistieron las agrupaciones.

Según el Fondo, para los menores resulta un enorme desafío reingresar en la sociedad luego de meses o años fuera de sus hogares intentando subsistir en condiciones degradantes y a veces con peligro para la vida.

Unicef, Kakak y sus aliados apoyan el adiestramiento de agentes de la policía, profesionales de la salud, asistentes sociales y maestros para abordar las necesidades de las víctimas del tráfico de personas y están enfrascados en la creación de un sistema de referencia integral para los perjudicados por el tráfico humano.

Emmy Smith, fundadora de Kakak, que en indonesio significa hermana mayor, indicó que para sobrellevar la vida, 90 por ciento de los pequeños involucrados en la prostitución se convierten en drogadictos.

El estigma, la poca educación, las escasas oportunidades de empleo y la falta de servicios de reintegración son otras razones por las cuales es difícil lograr que escapen de su situación, insistió.

Un hecho relevante y de referencia para Kakak es el caso de las hermanas indonesias Wide y Niya, raptadas, violadas y obligadas a ejercer la prostitución.

Niya tenía 15 años de edad cuando su novio se la llevó de la casa con falsas promesas de un trabajo lucrativo y la oportunidad de continuar sus estudios, enfatizó Smith.

Luego de viajar hasta un lugar desconocido, rememoró la activista, Niya fue violada por un hombre de mediana edad que la golpeó hasta dejarla inconsciente porque ella se rehusó a la propuesta, y después fue vendida a un prostíbulo; la historia de Wide es parecida.

Mi proxeneta dejó de darme dinero y solo me suministraba drogas, explicó Wide, me puse cada vez peor, vivía de un cuarto de hotel a otro, y trabajaba dondequiera que un cliente me solicitaba en Surakarta, Yogyakarta o en Yakarta.

Cuando Kakak intentó rescatarnos, nos escondíamos por temor a la reacción del proxeneta, afirmó Wide, quien se enfermó y creía que tenía el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).

Finalmente resultó que Wide no tenía Sida, y con la ayuda de su madre y Kakak, ambas hermanas lograron abandonar la industria sexual.

Wide regresó a la escuela y estudia para convertirse en consejera de las víctimas de la explotación sexual infantil, mientras que Niya quiere crear su propia organización juvenil.

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