2014/06/22 Mujer

Rol de la Mujer en Corea del Sur.

Corea
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En diciembre del 2012 fue elegida la primera mujer presidenta de Corea del Sur, dejando atrás el legado paternalista que la sociedad mantenía hasta entonces.

En los últimos treinta años hemos sido testigos de una imbricación política  y social nueva en Corea del Sur marcada por la modernización a la que la sociedad se adhirió desde 1960  materializada a través de cambios  en el terreno político que tendieron a la democracia y  cambios culturales relacionados con la individualización de las personas y las modificaciones en la estructura familiar.

 Modificaciones estas últimas que llegan a su punto culmine con la elección en Diciembre del 2012 de Park Geun-hye como la primera mujer presidente de Corea del Sur.

Antes de 1960 convivían en la sociedad coreana junto con vestigios arcaicos del chamanismo y el Budismo el sistema de creencias del Confusionismo, instalado en Corea en 1932 con la Dinastía Choson. El sistema de organización social confuciano estaba basado en cinco reglas que relegaban a la mujer a estar subsumida al poder del padre, el hermano y su marido y a ocupar la totalidad de su vida en los quehaceres domésticos y el cuidado de los niños. Así, el modelo de familia tradicional del Confusionismo era fuertemente: patriarcal,  patrilineal y patrilocal. De forma que las mujeres coreanas solo encontraban reconocimiento y un lugar de catarsis de esta sociedad represora en la religión. Siendo el hecho que el 90% de los Chamanes eran mujeres. Esta práctica arcaica se sostiene aún en la actualidad.

Fue con la occidentalización experimentada desde los años ochenta y la posterior caída del Muro de Berlín que Corea del Sur asumió, luego de varias décadas de gobiernos totalitarios, los retos de la globalización e internacionalización de la economía. Y con ello también los cambios más trascendentales en materia de modificación de la estructura social y cultural.

Hoy la mujer coreana ha ganado nuevos espacios de participación social con el acceso pleno a la enseñanza superior y al mundo laboral tanto en el sector público como en el privado. El índice de participación de la mujer en el mercado laboral era, en 2006, del 50,3% frente el 74,8% de los hombres, cifras que son relativas dada el importante peso de la economía sumergida en el país. El sueldo mensual de las mujeres es aún un 60% del que cobra el hombre con una presencia mayoritaria en el sector servicios, la mayoría de ellas con contratos de carácter temporal o a tiempo parcial. Por lo tanto, su protagonismo en los puestos más altos y mejor remunerados de la administración pública y de las grandes empresas es aún muy escaso, salvo en el sector médico.

Merece destacar que durante las dos anteriores presidencias de Kim Dae-jung y de Roo Moo-hyun se promulgaron desde 1987, un gran número de Leyes que han creado un nuevo marco legislativo favorable al ejercicio y la protección de los derechos de la mujer, especialmente en materia de igualdad de género. Entre ellas cabe destacar: La ley de igualdad en el empleo (1987); la ley de Familia (1989); la ley de defensa y protección de la infancia (1991); la ley contra la violencia sexual (1993); La ley contra la violencia familiar (1997); La ley contra la discriminación de género (1999). Otro paso importante lo constituyó la creación, en 2001) de un Ministerio para la Igualdad de Género y en 2005, el Ministerio de Igualdad de Género y Familia (12).

Sin embargo, en una sociedad que vivió tantos años presa de la sombra del Confusionismo los elementos conservadores todavía se encuentran presentes en la sociedad. A pesar del alto índice de incorporación de la mujer a los puestos de trabajo de administración, educación e industria los hombres no parecen estar dispuestos a compartir los roles en lo concerniente a economía doméstica y cuidado de los hijos, lo que supuso un incremento de la taza de divorcios y una baja en la tasa de natalidad. Los hijos tenidos fuera del matrimonio no son reconocidos como tales, lo que imprimió también entre las jóvenes conductas referidas a  crecer laboralmente antes de formar una familia.

La tarea que le espera a  Park Geun-hye no es fácil al tener que enfrentarse con una economía que  luego de la crisis de 1997 no volvió a experimentar un crecimiento económico tal como el que había vivido en los sesenta y una sociedad que secreta vestigios de paternalismo confusionista mezclados con una juventud que occidentalizada y con un mayor acceso a la cultura pide a gritos una individualización y la necesidad de dejar atrás los valores que el catolicismo y el confusionismo decretaron y que convierten aún a Corea del Sur en uno de los países asiáticos más paternalistas del mundo.

 

 

 

Por Sofia Lara Gomez Pisa
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