2020/05/02 Política

¿Quién me ha robado el mes de Abril?

Argentina
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"UNA VERDAD A MEDIAS NO ES LA MITAD DE LA VERDAD, SINO UNA MENTIRA". - JOSÉ M. ESTRADA

Me pregunto si Joaquín Sabina obtuvo alguna respuesta. Por mi parte,
tengo claro que ha sido el Gobierno el responsable de esta irreparable
pérdida que, seguramente, se extenderá también a mayo.

Con lo que ignoro sobre las pandemias se puede hacer una enciclopedia,
pero recuerdo que el 6 de abril, desde cuando ya se ha duplicado el
plazo de incubación de la enfermedad, miles de jubilados se juntaron
con otros tantos receptores de la AUH sin respetar distancia social
alguna; pero no se produjo el estallido de contagios que las autoridades
y los médicos esperaban con terror. Sin embargo, aquí seguimos,
encerrados en nuestras casas y, mientras tanto, la economía se
precipita hacia un abismo sin fondo; ante ese seguro panorama de miseria
y hambre generalizados, ¿no sería mejor levantar el confinamiento y
que cada uno se cuide como corresponde, como está haciendo el mundo?

El escándalo que el episodio produjo permitió, seguramente, la
destitución de Alejandro Vanoli del sitial de la ANSES y su reemplazo
por María Fernanda Raverta, militante de La Cámpora; con esa movida,
la principal "caja" del Estado pasó a Máximo Kirchner, que seguramente
la administrará con la honestidad aprendida de sus tan nobles padres.

Más allá del confinamiento con el cual el Gobierno busca controlar a
la sociedad, la necesidad de Alberto Fernández de obtener la impunidad
de su jefa -precio pactado por su designación- que lo llevó a apoyar
la excarcelación de Ricardo Jaime y tantos otros, me pregunté cuál
era el objetivo real y repudiable de esta remake del 25 de mayo de 1973,
cuando otro Presidente delegado fue obligado por las organizaciones
terroristas a liberar a sus miembros condenados por la Justicia en
procesos absolutamente legales.

Tengo para mí que la intención es reconstruir el "Vatayón Militante"
para formar grupos paramilitares al mejor estilo de los colectivos
revolucionarios de Nicolás Maduro, creados para ejercer el control
violento de las calles de Venezuela y ahogar en sangre las protestas.
Los liberados aquí, como se ha visto ya, vuelven a delinquir pero,
además, serán los encargados de reclutar a lo peor del lumpenaje para
incorporarlo a ese proyecto de un rejuntado político al que aterra la
posibilidad de nuevas y masivas manifestaciones cívicas. Y qué decir
si le sumamos la reincorporación de 400 oficiales de la Bonaerense, que
habían sido cesanteados por María Eugenia Vidal por delitos de todo
tipo y fueron reincorporados por Sergio Berni.

Resultó llamativo el estruendoso silencio del movimiento #NiUnaMás
ante la insólita inclusión de más de 150 violadores entre los más de
2.800 criminales liberados recientemente de los penales federales y
provinciales; en especial cuando se supo que se permitió a uno de ellos
volver a la vecindad de su víctima, violada a los 13 años, y a otro,
agresor sexual (con acceso carnal) de sus propios hijos, regresar a su
casa. Pero el atronador cacerolazo del jueves afectó a Alberto
Fernández, arropado hasta entonces por encuestas tan favorables, y lo
llevó a desdecirse de su público apoyo a este disparate, demostrando
así que es un groucho-marxista de la primera hora; y reiteró esa
penosa actitud varias veces esta semana.

La Argentina se había levantado, extemporáneamente y sólo por razones
ideológicas, de las mesas en las que el Mercosur negociaba con Corea
del Sur, Canadá y otros países tratados de libre comercio. La razón
invocada fue que esos acuerdos perjudicarían a la industria nacional,
es decir, impediría que nuestros empresarios continuaran pescando en la
bañadera y cazando en el zoológico; para esa absurda y retrógrada
posición, resulta mejor proteger a los ensambladores de Tierra del
Fuego que importar productos originales, más baratos. La repercusión
entre los socios fue de tal magnitud, que el Presidente debió recular
en chancletas, sumar un nuevo papelón internacional y echar la culpa
del portazo a Felipe Solá, el Canciller, diciendo que éste se había
cortado solo, como si algo así fuera medianamente creíble en un
sistema de poder tan concentrado.

Esta nefasta ideología ha llevado a que la Argentina, cuando más
necesita del mundo para arreglar sus problemas, esté peleada con
Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile, Colombia, Estados Unidos y la
Unión Europea. Con Rusia, Venezuela y Cuba en bancarrota, Cristina
Fernández piensa en profundizar la relación con Xi Jinping, la única
posible -si los chinos fueran kamikazes- fuente de financiación para el
gigantesco agujero nacional.

El aislamiento se agravó con la irracional decisión del Gobierno de
prohibir a las líneas aéreas vender pasajes hasta el 1° de
septiembre; el claro objetivo es privilegiar a Aerolíneas Argentinas,
también en manos de La Cámpora y de los siete gremios aeronáuticos,
perjudicando a las _low-cost _que tanto nos han interconectado;
mientras, el gigantesco déficit de _"su compañía"_ lo pagamos con
nuestros impuestos. La organización que nuclea a las empresas del mundo
-IATA- ya avisó que, de mantenerse esa medida, muchas dejarán de volar
a la Argentina por muchos años.

En fin, queda claro hacia dónde pretenden llevarnos Fernández². Hoy,
cuando nos hemos convertido en una sociedad de mansos corderos que no
hace más que  golpear sus cacerolas, si no salimos multitudinariamente
a la calle ya mismo a exigir respeto a la República y su Constitución,
las habremos perdido para siempre y será demasiado tarde para
llorarlas.

Bs.As., 2 May 20
 

Por Dr. Enrique Guillermo Avogadro
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