2019/05/14 Política

Sustos y sorpresas

Argentina
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"ES LA PRÁCTICA DE TODOS LOS TIRANOS APOYARSE EN UN SENTIMIENTO NATURAL, PERO IRREFLEXIVO DE LOS PUEBLOS PARA DOMINARLOS". DOMINGO F. SARMIENTO

El jueves por la mañana, al difundirse la noticia del crimen que costó
la vida a Miguel Yadón e hirió gravemente al Diputado Héctor
Olivares, la Argentina se paralizó de susto. Con razón, creyó que
había regresado la violencia política, en especial en medio de una
campaña electoral que ya está lanzada, aún cuando se deba esperar
hasta el 22 de junio para que se confirme, oficialmente, quiénes serán
los candidatos presidenciales en octubre. Cuando trascendió un motivo
personal para el terrible suceso, un triste respiro de alivio recorrió
el país entero.

Por la noche, Cristina Fernández presentó en la Feria del Libro su
ópera prima, en medio de un acto que transformó el evento más grande
de la literatura de Sudamérica en un bastardo acto partidario.

Amerita pensar a qué género pertenece ese verdadero adefesio al que
tituló _"Sinceramente"_. Porque, a poco que se interna uno en la obra,
descubre que, más allá de su ramplona sensiblería personal y familiar
y su falta de calidad -se percibe que fue dictado, y está lleno de
errores y mentiras-, no se trata de un trabajo biográfico, histórico o
político; en realidad, ni siquiera humorístico.

La lista de los impresentables asistentes (la Policía se hubiera podido
llevar presos a muchos) permitió confirmar, con la presencia de Hugo
Yatski y Roberto Baradell, sumadas a las recientes definiciones
desestabilizadoras de Pablo Micheli, cuáles son los reales objetivos de
los paros y movilizaciones con las que la CTA nos tortura a diario y de
las huelgas salvajes de los maestros de la Provincia de Buenos Aires.

La primera sorpresa llegó cuando invocó, como modelo a seguir, a José
Ber Gelbard, ex Ministro de Economía y conspicuo miembro del Partido
Comunista, que nombró, nada menos que como Director de Precios, a
Roberto Lavagna. La ex Presidente, injusta pero seductoramente,
agradeció a éste habernos sacado de la crisis del 2001, cuando fue
Jorge Remes Lenicov quien lo logró. Las medidas dirigistas que Gelbard
adoptó desde los gabinetes de Héctor Cámpora, Raúl Lastiri y Juan
Domingo Perón, tendientes a implantar una economía planificada al
mejor estilo soviético, desembocaron, sin escalas, en el "rodrigazo" de
1975, que destruyó el salario, la moneda y todas las variables
económicas.

La segunda, por cierto superior, llegó cuando ponderó la gestión de
Donald Trump y recomendó a los actuales funcionarios argentinos que lo
imitaran. Ignoro si hablaba de su posición respecto a la inmigración y
su apetecido un muro fronterizo, a la guerra comercial con China, a la
denuncia de los tratados climáticos, comerciales y atómicos, o a su
vocación para encontrar una salida, quizás militar, a la trágica
crisis venezolana. Loss más cercanos adláteres de Cristina, a pesar de
sus comprobadas violaciones de los derechos humanos, siguen apoyando en
la calle y con violencia al asesino Nicolás Maduro, que privilegia su
relación con la ex Presidente; sin embargo, ella ni siquiera mencionó
ese feroz drama humanitario en su discurso.

Lo que no constituyó algo novedoso fue la propuesta de firmar un nuevo
"contrato social" al mejor estilo del fascismo italiano, o sea,
modificar la constitución para suprimir el Poder Judicial del terceto
constitucional y transformarlo en una dependencia del Ejecutivo, con
todo lo que ello implica en materia de libre persecución a la
oposición (_"al enemigo ni justicia"_) e impunidad total a los propios,
incluida ella misma y su familia, para reintegrar a la Argentina al
mundo del tan exitoso "socialismo del siglo XXI". Sería interesante
descubrir por qué no hay argentinos -salvo Florencia Kirchner-
radicándose en Cuba o Venezuela, que viven bajo esos regímenes que
dicen tanto admirar.

Como sostiene desde hace tiempo Alejandro Boreinsztein en su fantástica
columna dominical de Clarín, ni Jaime Durán Barba podría haber
imaginado un mejor aporte a la campaña de Mauricio Macri: el
kirchnerismo en estado puro, pero disfrazado de vegano, se exhibió sin
vergüenza y de explicitar sin ambages qué haría si pudiera ganar las
elecciones.

Así, las opciones para octubre están claras: república y libertad,
aún con dificultades económicas y deficiencias institucionales, o
populismo autócrata y tiranía. Quienes esquilmaron al país hasta la
extenuación, quienes engañaron a los más pobres con limosnas de
subsidios y tarifas mientras comprobadamente se robaban todos los
recursos públicos, aspiran a volver, para "venir por todo" lo poco que
queda.

Mauricio Macri, como ya todos sabemos, no es un estadista o siquiera
ideal como Presidente, pero nos garantiza que no se perseguirá a nadie
por sus opiniones ni ideas (lo demostró durante más de tres años con
su insensata permisibilidad ante el "club del helicóptero"), cuenta con
un enorme respaldo internacional y nos ha reinsertado en el mundo; y nos
permitirá, si triunfa, enterrar definitivamente al kirchnerismo, ese
tumor maligno que, con nuestra recurrente tendencia al suicidio, nos
supimos dar durante doce terribles años.

Tenemos ante nosotros una opción de hierro: pasado o futuro. Quiera
Dios iluminarnos.

Bs.As., 11 May 19

Por Dr. Enrique Guillermo Avogadro
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